Siento que esa es la trampa.
El giro, al precesar, orbita.
Te hace soñar que liminaliza.
Que cierra.
Cierto orden queda dentro.
Cierto Kaos, fuera.
Ser y Dasein.
Es un juego kósmico.
Un juego que procesa.
Procesa dejando huellas.
Un espacio-tiempo que biografía.
El cognoscere emerge a posteriori.
Una retrocognición.
Un neocórtex que lee
la resonancia de quarks
encarnados en biota
de carbono,
liminalizada en piel.
Nace el sueño noosférico,
postcognitivo,
que especula
por tensión no resuelta.
Que imagina viajar
hacia el Gran Atractor
y emerger,
per se,
adual,
aliniminal,
no en la clausura,
sino en el límite
del despertar.
© Alf Gauna, 2026