Siente,
siente
hasta
que duela.
Si duele,
la mente
muere.
Eres tu.
El cuerpo
es el único
testigo.
Es Tu alma.
Es Tu espíritu.
Vela tu ego.
Siente sin filtro.
Transmite
lo que sientes
para que el éter
kósmico despierte.
Se desperece
y aperciba
el universo
donde habita.
Sintiendo
tu cuerpo
ni vive
ni muere
pues acontece
en la eternidad
del ahora continuo.
No te dejes engañar
por los efluvios
del ego,
espurio
entrópico
del sueño
casuístico.
Siente,
danza,
poetiza,
canta.
Los gritos
del silencio
compondrán
la métrica
fractal
de la melodía
del punto
Omega.
Sí, cuando
Láctomeda
acontezca
todos los
egos
resucitaran
y bailaran,
danzaran
como zombies
malditos,
recordando
lo que no
quisieron
ser y ya
nunca serán.
Siente.
Danza.
Poetiza.
Canta.
La melancolía
humilde
de
la pertenencia
óntica.
La coherencia
del honor
kósmico.
©Alf Gauna, 2023