Cleopatra

Estos “puentes” que el sistema marca para que nos vayamos todos a la playa, a la montaña o a dar por culo a los vecinos del centro de Madrid , me aburren de sobremanera.

Mi vida no tiene calendario gregoriano solo circadiano. Sí, siguiendo el giro del sistema solar y lácteo, y probablemente el del Grupo Local, el del Gran Atractor , el de Lanikea y maybe, el del éter primigenio o el de algún que otro multiverso promiscuo.

Duermo poco y en cualquier momento cuando el dolor anal se amortigua caigo en ensoñaciones cuántico eróticas.

Recordaba que los sábados por la Tarde , la TVE, la primera de ahora , la única de entonces, echaban la sesión de tarde, justo después de los deportes del telediario. O un Western o alguna de aventuras. A mi me gustaba las de Danni Kate que cómo los todoterrenos de la época era además de actor, cantante, bailarín, cómico y lover. La Vida Secreta de Walter Mitty, luego el Stiler hizó un remake, me permitía soñar, desde viajar al polo norte o ser el Rajá de cualquier paraiso oriental.

Sí, todo sin salir de casa.

Mi vida 2/4 sigue siendo un poco así y este finde en una de esas pequeñas siestas soñaba con la erótica del voyeur, los sueños de seductor del Allen desde la impotencia manifestadora.

Sí, el “canalillo” 41-30 es muy imaginativo y la líbido fetichista explosionó entre las babas que me caían en la siesta de un señor con ya cierta edad.

Abrí los ojos y allí por la magia , la sincronía y la serendipia kósmica aparecieron dos generadoras. Sí, el Diseño Humano me aparece hasta en los sueños. Seguro que eran generadoras pues estaban ocupadas y satisfechas.

Yo miraba desde el metaverso del proyector no colapsado la danza fetichista manifestada de dos diosas alquimistas escanciando esencias cleopátricas.

Ella girando sutilmente los frasquitos que contenían el kardamomo, es con c, pero es un sueño kósmico, el incienso, la mirra y la canela abría la caja de Pandora en una supernova de sutiles olores, libidinosos para algunos, masoquistas para alguien como yo con rinitis alérgica, que invadían la estancia que curiosamente se había convertido en una especie de tienda tuareg llena de sedas violetas. Los vaqueros y los forros polares de Decatlón mutaron a vaporosas y transparentes gasas que translucidas invitaban al deseo.

La otra machacaba pacientemente al ritmo de mi orgasmo virtual cada granito, cada semilla, en un almirez cuántico, pues aunque ella no lo sentía , yo lo veía girar y girar como una estrella de neutrones gritando-le, gritándo-las, gritándo-nos juntemos nuestros cuerpos en místico abandono, en busca el arca perdida del tiempo perdido.

Consciente de la utopía, seguí asentado en el bondage voyeur, si fije las cinchas de mi deseo , apreté fuerte y seguí testificando la belleza de dos generadoras at work que no existen en mi ahora.

Llego la hora líquida, viscosa, una calambre recorría toda mi piel. Cerraba los ojos como disimulando mi presencia…torpeza mía, ellas no estaban.

Todas las semillitas y granitos volcados en un recipiente esperaban desnudos la miel y el aceite oliva, of course virgen extra, para la orgía fetichista final.

Ella, con sus deditos malotes, mezclaba y acariciaba en suave rotación en busca de la alquimia de la fusión. Meanwhile ella calentaba, sin saber, el deseo de un triste voyeur semidormido.

De vez en cuando llevaba a sus labios , curiosa y pizpireta, una pequeñita muestra deseosa, en el fondo ansiosa de verter todo el elixir en su cuerpo, para quizá sentir a que sabe si alguien lo lamiera en su cuerpo.

Viendo el cariz que tomaba el sueño decidí despertarme, acudí para no sufrir más a la palabra de seguridad “Por Tutatis” y me dije como Asterix:

¡ Por cierto que bella nariz !… Cleopatra…

©Alf Gauna, 2023

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