Sex

Hace tiempo que no escribo poesías.

Cuando el kosmos habla, la bioquímica escucha.

Tocaba cosmogonía.

Hoy toca sexo.

Realmente el kosmos es sexo. Toca siempre.

Soy freudiano ahora que todos le vilipendian.

No, no es Eros.

El Eros es filosofía.

El Tantra religión.

El sexo es materia que crea espacio.

Protones copulando “sufi-mente” con su “sexo electrónico” para alcanzar un orgasmo de supernovas de neutrinos y traer el bebe en el espacio de la forma.

Dios se conoce en un polvo continuo entre protones sin género.

Dicen que ahora en el 27 el sexo biológico muta, yo me niego. Seguiré follando y corriéndome en la Noche De Brahma aunque sea con las cenizas de mis protones, preones, quarks o las putas partículas de planck que coño queden.

Voy a montar una orgía en una funeraria para que los muertos bailen el bardo con la luna.

Una danza de vida y de muerte en la fisión liminal de la piel de la forma.

¿Es esto poesía?

La poesía no tiene forma. Es lenguaje kósmico. El silencio entre ondas gravitacionales que un protobebe balbucea.

La humedad de las lenguas gotean palabras en rimas asonantes. Musicas dodecafónicas que “partituran” dedos, penes, lenguas, satisfaiers o fantasías que reverberan clítoris como arpa de 9 centros.

Emoción encarnada en kópulas amarillas. Tenues mutaciones de luces y de sombras entre zombies sin rumbo.

Lobotomizado el neocortex. La amigdala esputa emoción sin control

Muerto el superyo, el yo descansa, el ello eyacula transgénero.

Bésame tontín.

Lo que tu digas mi ama.

Soy tuyo.

Somos nuestros.

La Nada nada posee.

No, no me gusta el Roscón de Reyes…

©Alf Gauna, 2024

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