Bajo el paraguas
de lo turbulento
se esconde
la paz
madura
de lo tierno.
La paciente
compasión
que rejuvenece
la forma
sin alma.
La realidad
es pura
fantasia,
un deja vu
de premoniciones,
de cópulas
pasadas.
Nuestros niños
juguetean
inocentemente
en ese
cuarto.
Espero que
te duermas
para
timidamente
observar
el despertar
del deseo
adolescente
en mi.
Me lo permito.
Y una supernova
de monopolos
asoman
en busca
del arca perdida.
Indiana
duerme
tranquilo
en la noche
lunar
de los cristales
rotos.
No hay sangre,
solo
abrazos,
besos
y porqué no,
sueños
vestidos
de esperanza.
©Alf Gauna, 2024