Tener Razón

Ayer sentí la muerte de mi No Ser.

Algunos dirán que “jo que vanidoso”, pues siempre la mente podría decir, muy a lo peli de James Bond, que el “No Ser Nunca Muere”.

Me gusta eso de las frecuencias de las puertas, (tengo que buscar un nuevo nombrecito a los diosecillos hexagramales chinos) sí, me gusta , es muy físico, muy musical.

Tañer una cuerda, aunque sea soñando que haces un pizzicato con intención, no, no me gusta lo de la intención, da lugar a un arcoris de octavas.

Un espectro de luces y sombras emergerían vacíos sin la caja de resonancia de la guitarra kósmica.

Sí, sin el otro la transmisión no dibuja fractal, aunque te muevas en tu trayectoria, no, no hay efecto Doppler, sin el que resuena.

La intención es un feedback relacional, ese Campo de Higgs común que amplifica tu frecuencia propia.

Sí, la intención no es egóica, es sinfónica.

La armonia diapasónica fractal.

El DH es un “Assassins Creed” con su pedagogía por niveles.

La diferenciación solo es un afinamiento de tu cuerpo como diapasón de quarks kósmico, no un propósito per se.

La esencia es la emisión de frecuencia propias que reverberen coherentemente con la orquesta kósmica. Una única intención fractal que emerja en la holografía de una personalidad noosférica, un Mozart inconsciente de su genialidad.

El Salguieri del No Ser observa envidioso como las armonías emergen desde la magia del lápiz de lo estocástico, tañidos en silencios, corcheas y semicorcheas de las claves cuánticas planetarias.

La música galáctica es transmitida a los confines del universo por el pizpireto neutrino, que marca el 2 por 4 del compás evolutivo.

Pues como decía ayer mi No Ser murió, no, ya había muerto, simplemente alguien me hizo darme cuenta de la pureza de mi corazón más allá de la vanidad que los condicionados me otorgan.

El trigger de la puerta 12 murió al observar que la Belleza va más allá de la Verdad o la Bondad

Lo integral de los pronombres personales

emergen supuestamente en la triada arquetipal de la Belleza, La Bondad y la Verdad.

Lo Bello es un tsunami de diferenciación que trasciende la lógica y la abstracción,más allá del bien y del mal.

Lo Bello conlleva el imaginario atemporal ubicuo.

La Fantástica de la metafisica física.

La melodía kósmica que el vacío cuántico tañe con la liminalidad del protón, ese agujero negro que baña el sueño de tu cuerpo, de tu mente, de tu alma, de tu espíritu.

La nada de tu ser que despierta en el dasein de la vida

Coito interruptus kósmico.

El vacío del instante biológico.

©Alf Gauna, 2024

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