Amargo

He escrito mucho sobre la amargura.

Nunca sobre lo amargo.

Soy un ser que me la casco mucho.

Aquí decir eso de que alguien se la casca es que le da muchas vueltas a las cosas, que piensa demasiado.

Incluso decimos que es un “matao a pajas” otra alegoriá con connotaciones masturbatorias…que , en su caso, también.

La amargura invade tu ser.

Lo amargo es el sabor de una experiencia en un instante.

Nuevamente hablamos de Ser y Dasein.

El Diseño Humano es muy pajillero y hasta que no te sales del ego del Sol/Tierra y comprendes los nodos, la culpabilidad o el narcisismo te invaden.

Asumir que eres vida te lleva a aceptar la polimorfía de tu Ser en la experiencia, diluyéndole la vanidad de la exclusividad de tu Yo.

La unicidad y la diferenciación sigue expresándose en tu respuesta, pero no te invade la homogenización del lenguaje que te clasifica, que te encasilla.

Sí, nada es definitivo, hay experiencias amargas y experiencias supuestamente exitosas, pero eso no clasifica ni define tu ser.

Lo permanente es la trampa, el cambio, el movimiento, lo único real.

La angustia del Dasein, es despertar a la existencia, a la Cruz de la Vida más allá de la Cruz de Encarnación.

La amargura es pura vanidad, la arrogancia del Ser que no acepta la vida, sí, tanto como considerarse como un ser exitoso.

Que la serendipia de lo que sucede no defina ni te encasille,limitando tu respuesta, cerrando tu corazón.

Todo pasa, nada permanece.

Lo amargo sólo es el sabor de un instante, la amargura una enfermedad crónica que te invade y el propio DH se ha encargado que sesgue tu mente,

Que no llegue a tu cuerpo, el antídoto es la esperanza en tu motivación.

© Alf Gauna, 2025

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