Transcendido el realm infrarrojo,
queda la oscuridad ultravioleta de la luz clara.
Eyaculado el deseo,
llega la presunta gracia de lo trascendido no inmanente.
La ligereza se torna
en pesada carga sin rumbo.
El rapto de lo humano
por un kosmos sin dios.
El byte es frecuencia
que acuarela el mismo it.
Un mismo caldero espectral.
La semántica se compone
de la melodía de la emoción.
Muerto el pantone emocional,
queda lo anodino.
Soy humano de carbono,
molécula que vive lamiendo su piel aceitada.
Me da igual lo eterno:
quiero un ahora de besos, caricias y orgasmos.
Cocciante se quejaba de belleza sin alma.
A mí me sobra el alma;
no, no me dejó vivir en el cuerpo.
Ahora es lo que quiero.
Sin tempo.
Con células.
Tal vez con ella.
© Alf Gauna, 2026