La locura del Diseño Humano

Insisto: una continua búsqueda de tu ser, incluso de tu propósito, es una patología.

Saber cuándo decir basta es el secreto.

Ya sabes: mucho ego sin definir. No hace falta que seas del gremio del DH para entender la metáfora, pues casi todo el mundo intenta demostrar lo que vale y, cuando no lo logra, siente que hay algo mal en sí mismo.

La familia, la religión y el capitalismo ya se han encargado de ello.

Añade ahora el “memismo” verde de la moral del grupo, definido por los populismos y las redes sociales.

Sí, 2026 es un año o bien del despertar a la locura, o del despertar del “ya es suficiente”: aceptar la muerte de la milonga sesentera de la new age.

No digo que nos haya servido a algunos, pero a otros los volvió locos.

Hemos sido, todos, víctimas de las técnicas de la sanación. Pero solo se salvarán aquellos que sepan parar y decir basta.

Decir basta es volver a la vida, aceptar que lo que se ha podido arreglar es suficiente y que lo que no, pues eso: es que era que no.

En cualquier librería hay cientos de libros con soluciones para tu vida y tu empoderamiento, aunque el 50 % de ellos no vendan ni un ejemplar.

El Diseño Humano no es ajeno a ello. Puede ser un arma de autodestrucción, pues muchas veces cae en manos de gente con patologías previas o con heridas biográficas complicadas.

Se convierte en un mantra mental, incluso aunque se empeñen en vender la autoridad del cuerpo.

Ese es el enorme fallo: intenta sanar el cuerpo con una psique herida.

Rudd lo reencaminó bien al plantear una Secuencia de Venus que re-situara esas heridas previas. Pero, evidentemente, tampoco es para todo el mundo, pues ciertas personas provienen de abusos muy profundos que provocan una cierta disociación celestial.

Yo he acompañado todos estos años evaluando integralmente la situación de cada cliente. Integralmente significa investigar de manera multidimensional cuerpo, mente, sombra y la relación con sus circunstancias y su entorno en las dimensiones relacionales, laborales, económicas, sexuales, morales, etc. Y, de algún modo, valorar la visión existencial aprehendida culturalmente por cada uno.

Es duro tener que decir que no a mucha gente, pero sigo mi intuición de lo que es probable y nunca de lo que es posible.

2027 muere la posibilidad de la esperanza y hay que asumir el realismo de la probabilidad.

Y yo tengo mi semáforo de probabilidad que me indica mi sí o mi no.

Y ahora, sin ciertos condicionamientos vitales, me lo permito.

© Alf Gauna, 2026

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