Mi alma dicta canciones
de amor.
Mi colibrí cuántico revolotea
alrededor de tu pelo,
libando como abejita
posesiva.
Sus alitas orgasmean,
eyaculando fonemas
de pasión:
Te amo.
Te necesito.
Quiero lamer
tu piel.
Contar cada poro.
Uno, dos, tres…
al escondite inglés.
No quiero rimas,
quiero células.
Si pudiera,
masticaría
tu hígado:
paté celestial
de un kosmos
encarnado.
La estocástica
metacognitiva
kósmica,
contigo,
la bordo.
No, no hago
poesía,
ni novela,
ni literatura.
Solo son
caracteres
que la evolución
me entregó
para emitir
la devoción
por la erótica
de lo bello,
de lo pleno,
de lo único.
No hay verdades,
ni bondades,
solo Arte.
El arte
de tu existencia.
Y yo, como
devoto,
soy raptado
por la plenitud
del éxtasis.
Plis.
Plas.
© Alf Gauna, 2026