Soy un surrealista. Da Da.
Lo digo para aquellos que no me entienden y necesitan de un nombre para encasillar lo que se les escapa de su cajita tonta condicionada.
Dice el google :
“Automatismo puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.”
Como en todo esto de la IA,por ahora, hay cierta bazofia corta-pega.
El propio movimiento surrealista cuando de origen Bretón lo tiñe con ideales revolucionarios, comunistas u anarquistas, lo vilipendia.
Bueno , no sabemos, si lo decía desde la ideología de la mente o desde la histidina de la puerta 49.
No, no compartimos el funcionamiento real del pensamiento. No, no es automático, eso de automático es la vanidad del ego consciente del humano que se siente superior a su ontología kósmica.
Todos deberíamos ser surrealistas. Es en ese momento donde nuestro verdadero destino cincelado en carne por las esferas celestes se encamina.
Soslayar la regulación de la “supuesta” razón encapsulada en ese Yo condicionado por el SuperYo freudiano , con el continuo acecho de la reprimida sombra Junguiana libera a ese Ello kósmico encarnado como breve mariposa en un ello chiqutín o “ellincito”, el verdadero Joker cognitivo que sólo necesita de su corteza para apercibir y comunicar.
Los dioses duermen en nuestro adn, son los ventrílocuos que mueven los hilos de nuestra comunicación detrás de cada resonancia o disonancia lunar y planetaria. Sólo la mutación de Marte a la temperatura adecuada romperá los hilos del diamante mundano y que, cómo globo sonda kósmico, emigrará a la galaxia arquetipal de la Noosfera física.
Siente la emoción que emana de la suma casi infinita de liminalidades celulares que consuman el coito de la cognición plena y retransmitela como artista surrealista diferenciado.
El inimitable dadaísta kósmico.
A Gu-Gu-Da-Da el balbuceo neuronal noosférico
© Alf gauna, 2023