Estoy cansado.
Se me exige
más incluso
de lo que los seres más
próximos a mi
pudieran requerirme.
Hay una dictadura
virtual cuando
la gente
encuentra el
tesoro
de lo fractal.
La joya del
reconocimiento.
El ego herido
se engancha
a la heroína
del Ser
Apercibido.
Mi precio
nunca es
abonado
pues es
intangible.
En realidad
esto
está marcado
en mi ADN.
Alguien se reirá
con la 19.5
o con la charity line
de mi perla.
El
win you
win I
con distintos niveles
de consciencia
no es ni integral
ni holístico.
Hay un
everlasting
desequilibrio.
La prosperidad
consiste
en no asociar
la labor
con la
homeostasis
vital.
Si mi simple
supervivencia,
la sencilla
ligereza
Zen de
las necesidades
de mi forma
está cubierta,
todo avanza
sin fricción.
La mente puede
desear mil cosas,
cada vez menos,
si el cuerpo está
equilibrado en lo
esencial,
todo se soslaya.
La estrella de Rudd
apoya la prosperidad
con la armonía
y la paz de
las relaciones,
la creatividad
y la estabilidad
de la básica regularidad
afianzada.
La soledad
post-turquesa
es el handicap
para la paz.
Sí, drena la armonía
el cansancio de
trajearme con los colores
de primer grado
para acompañar el despertar.
La música,
la poesía
y sentir
la multidimensión
holográfica
creativa
es la única medicina
para que la astenia
no mute a neuroastenia.
Un,
dos,
tres.
Al
escondite
inglés.
©Alf Gauna, 2023