Pues si, sin más.
Incluso, poco más.
O simplemente nada más.
Soy el capitán Jean Luc Picard alias “Alf”, escribo en el cuaderno de bitácora de la nave Enterprise en su viaje interestelar hacia los confines del límite de la Vía Láctea, a punto de entrar en el espacio intergaláctico rumbo a Andromeda.
El diseño de la arquitectura cognitiva física se ha culminado con relativo éxito mediante la subrutina bioquímica carbónica interrelacional del motor de la emoción.
El salto al siguiente nivel emergente acaecerá en unos pocos miles de millones de años. Meanwhile me adentró en los nuevos confines para ir vislumbrando nuevos tips de silica noosféricos.
La ola de calor que asola Gaya, quema próstatas y propicia la mutación genética para la emergencia del Rave. Una nueva subrutina transegóica para la viabilidad de la consciencia emocional instintiva en el aquí sin ahora.
El calor residual del condicionamiento y la homogeneización de la interacción desde el No Ser será depositada en breve en el vertedero solar, en forma de YangYang.
Dos disco duros con la información mamífera y humana son custodiados por la Fundación para la Vulnerabilidad Cognitiva para el proceso de recalibrado Joviano Akhasico en Europa y su posterior implementación en Oberón en el cuerpo silicatado del cyborg Eron.
El nuevo recableado propiciará una mayor durabilidad y autonomía en la interacción con los nuevos entornos desconocidos que se abren rumbo a M33, el alma física.
Un vez conexionado el cuerpo láctico, la mente andromédica y el alma triangular en el Grupo Local el proceso de parto comenzará con la dilatación uterina del Gran Atractor.
Por fin, una nueva criatura nacerá y los ángeles cantarán:
“En un mundo multicolor nació una abeja bajo el sol…..Maaaayaaaa”
©Alf Gauna, 2024