La libertad no
está ahí,
afuera.
Nace de dentro.
Nunca emerge
sino hay dulzura
en tu corazón.
Sí, el nómada
que encuentra
el hogar
en su propio
cuerpo y
le da igual
por donde vague.
Allí es donde
nace
el contacto
con lo óntico
que nos conecta
a todos.
A veces un ángel
vulnerable
y turbulento
te libera
del sueño
del absurdo
devenir
sin rumbo
y despierta
el terciopelo
en tus manos,
en tus labios,
en tu piel.
La piel que
muta
a espacio
conectivo,
all donde
todo es
libertad,
pues ni
nadie
ni nada
hay.
Solos
tu,
yo,
sin nodos
ni egos.
Dos
en esa
carretera
liminal
que
separa
ajenos
anodinos
rumbos
impuestos.
La música
no para.
Dibujas
melodías
en la mesa
de nuestro
amor.
Metacolores
de pasión
y de olvido.
Yo
te
miro.
©Alf Gauna, 2024