Tengo una amiga que dice que soy un poco cenizo.
Supongo que se referirá a esa perspectiva natural de ver exclusivamente lo que no tiene solución y expresarlo de forma pesimista, sin esperanza.
Mi autoridad externa es una perspectiva conceptualizada que se construye siguiendo el foco de la luna, sus nodos, mis colores y mis tonos de personalidad , una vez transcendido el diamante de lo mundano, bien orientado y mutando las diagonales de Marte.
Evidentemente no es lo mismo ser cenizo homogeneizado que ser cenizo diferenciado. Así, como que no es lo mismo ser cenizo de primer grado que de segundo grado, que pena que esto lo comprenda poca gente.
Según añades perspectivas emerge un zoom out que te da un overviiew de la mecánica del sistema de los sistemas, de lo holístico, de lo orgánico , de lo integral e incluso si subes un poco más se testifica sin juzgar, más allá del bien y del mal.
La autoridad externa es personal para los de fuera, pero impersonal per se. Es una caja de resonancia que atrapa a un determinado fractal y aleja por disonancia a los haters.
Le quiero regalar a mi amiga un pequeño librito del mundo homogeneizado, en los que siempre puedes encontrar perspectivas resonantes con tu propio proceso aunque sea alcanzadas desde la mente del no ser.
Sí, no seamos quijotes aunque el DH te explique el camino de tu autoridad externa esta ha podido emerger por serendipia fuera del camino de DH, desde la mente. Habitualmente en perspectivas consideradas heréticas y veladas por el control de Wa. O , porque no, simplemente que ese fractal haya surgido sin que la propia persona se de cuenta.
Decía Rudd en su época de no proscrito que por ejemplo el tipo emergía por si solo de forma automática a lo largo de la vida. Es por eso que a mi eso de obsesionarse por la crianza puede ser a veces contraproducente.
Evidentemente después, a pesar de todas estas explicaciones que pongo para rellenar mi entrada de hoy para mi amiga seguiré siendo un cenizo, y sí, lo soy.
La diferencia es que a ella se lo permito pues esta en mi circulo 2/4 , a otro gilipollas, iba a poner algún 5 pero me callaré para no ser xenófobo de perfil, o algún generador manifestante, me callaré para que no digan que soy xenófobo de perfil, o algún bazo definido sin emociones, me callaré para que no digan que soy xenófobo de autoridad de centro, lo machacaré demostrando que tengo razón con exquisitez, mi maravillosa cualidad que emerge como sabiduría de la sombra alargada del no ser de mis centros abiertos superiores.
Dice Eugene Thacker en su librito “Pesimismo Kósmico”
“Estamos condenados.El pesimismo es la cara nocturna del pensamiento, un melodrama de la futilidad del cerebro, poesía escrita en la tumba de la filosofía. El pesimismo es un fracaso lírico del pensar filosófico, con cada intento de pensamiento claro y coherente marchito y sumergido en el gozo oculto de su propia futilidad. Lo más próximo que el pesimismo llega a un argumento filosófico es en el jocoso y lacónico «Nunca lo conseguiremos», o simplemente «Estamos condenados». Todo esfuerzo está condenado a fracasar, todo proyecto está condenado a lo inacabado, toda vida a no ser vivida, todo pensamiento a no ser pensado.
El pesimismo es la forma más baja de filosofar, a menudo vilipendiada y desdeñada, meramente un síntoma de una mala actitud. Nadie necesita nunca el pesimismo de la manera en que uno necesita el optimismo para que le inspire a ganar grandes alturas, a ponerse en pie, de la manera en que uno necesita la crítica constructiva, el consejo y el reconocimiento, los libros edificantes o una palmadita en la espalda. Nadie necesita el pesimismo (si bien me gusta pensar en la idea de una autoayuda pesimista). Nadie necesita el pesimismo y, sin embargo, todo el mundo —sin excepciones- ha tenido en algún momento de su vida que afrontar el pesimismo si no como filosofía, entonces como una queja —contra sí mismo u otros, contra su propio entorno, su propia vida, contra el estado de las cosas, o el mundo en general-.
Hay escasa redención en el pesimismo, y ningún premio de consolación. A la postre, el pesimismo es una cautela de todo y de sí. El pesimismo es la forma filosófica del desencanto – desencanto como cántico, como mantra, como voz solitaria y monofónica que se torna insignificante ante la inmensidad que la envuelve—.”
La Cosmología del Rave, el canto desencantado de la propia Voz Kósmica, loada por el Trovador Ra Uru Hu, es un guión que puedes, si quieres, a lo Rudd, deconstruir como “La Vida es Bella” de Benigni o como “Alien el octavo pasajero”, donde el silicio nos comerá como el Lobo a la abuelita”
Tu eliges o simplemente no choice and we’ll see.
©Alf Gauna, 2024