Desde el infierno
de la mierda
abro la
stargate del
amor.
Puerta kósmica
que diluye
el ego,
en la nada
del todo.
Allí donde
habitan
esos wormholes
de fusión
y de esperanza,
de rapto
y de devoción.
El hombre Sacer
solo se debe
a los dioses,
no tiene
ni derechos
ni deberes
humanos.
Proscrito
de lo humano
puede ser vilipendiado
sin ser legalmente
juzgado.
Libre
en lo kósmicamente
determinado.
Sólo queda
el beso.
recorrer
a lametazos
cuellos
elegantes,
glamurosos ,
hasta llegar
a masticar
la oreja,
vampiirizar
cuellos,
en busca de
sangre eterna,
del alma kósmica.
Deglutir la
lengua,
masticar
saliva.
Arribar
en la odisea
genital
que como canto
de sirena
quiere hacer
varar
al Homérico
Ulises.
Habitar
el mito
de la Caverna
soñando
que vistes
a sombras
chinescas
con Balenziagas
con el
odiado
“pret å proter”.
No hay lógicas,
ni emociones,
sólo coitos
surrealistas
mientras
esperas
lo que la vida
atraiga.
Sí,
lo
epignético
rula
la
neuroplasticidad.
Ni tu,
ni yo.
Solo un ello
caprichoso,
aburrido,
que busca
correrse
para sentir.
Deja vus
de Big
Bangs.
Diapasón
eterno
de
ayeres,
ahoras
y mañanas.
Un eterno
corrupto
de infinitud.
Lo sabes.
Truco
o
Trato.
© Alf Gauna, 2025