En los idus de febrero de 2027, vamos el 15, nace el Rave.
Una mutación biológica es dificil de asimilar más para el prepotente Homo Sapiens Sapiens, dos veces, para que quede claro.
Podemos sentirlo como una metáfora del genio del marketing canadiense adelantado a su tiempo o ser literales , si hemos creído en que Moisés separó las aguas del mar Rojo durante siglos , why not that too.
Es evidente que huele a la silica de chat-gpt pero siento que una parte biológica debe ser mutada para poder reprogramar el binomio adn-arn que al final cuando esto se acabe con el apocalipsis meteórico es lo que volará al espacio interestelar.
Bueno quizá Musk lo empaquete en alguna de sus naves y lo envie a otra galaxia, pero no se si su amigo Trump se cargará esto antes.
La naturaleza es sabia y todo esto es rulado desde bambalinas por un ejercito colonial tipo hormigas-abejas del binomio virus-bacteria.
Si hemos encontrado precursores de la vida en el espacio interestelar todo es posible en este universo desconocido.
Hay que estar abierto a cualquier tipo de magia.
Todos son especulaciones.
Especulemos.
La simbiosis es una herramienta evolutiva.
Un Cyborg es una colaboración entre lo inorgánico y lo orgánico.
Aunque siempre lo pintan como de lado oscuro, solo es por pura vanidad humana celestial.
La prueba evolutiva terrestre ha concluido en dos cosas, en la emergencia de un neocortex, futura base de la Noosfera, y que la biología del carbono no es operativa para enfrentarse a entornos agresivos.
Encapsular lo orgánico en lo inorgánico es otra alegoría posible.
Tengo más perspectivas, hay tantas.
Sabes desde la verdad absoluta todo es guerra, mirando desde distintas perspectivas todo es un juego en busca de la belleza holográfica.
Yo sigo jugando.
© Alf Gauna, 2025