Sí, da muchas vueltas esto de vivir.
Lo canta Ricky Martin en aquello de “Livin’ la vida loca”.
O Jimmy Fontana con su “Gira, gira el mundo”.
Y ahí está la película de los 22 Arcanos Mayores:
- El Loco
- El Mago
- La Sacerdotisa o La Papisa
- La Emperatriz
- El Emperador
- El Sumo Pontífice o El Papa
- Los Amantes
- El Carro
- La Fuerza
- El Ermitaño
- La Rueda de la Fortuna
- La Justicia
- El Colgado
- La Muerte
- La Templanza
- El Diablo
- La Torre
- La Estrella
- La Luna
- El Sol
- El Juicio
- El Mundo
Really, George?
Sí, al final, cósmicamente, todo se reduce a dos:
el 11 y el 22.
Los demás son egóicos.
Ya sabes: manda el entorno y la experiencia que te toque.
Sin más, el Ser que “ve las vir” (el Dasein) dejándose llevar o fabricando un ego que controla.
Sí, puede sonar a la vaguedad de un ego definido.
Lo tengo, pero siento que es así.
En una maraña de egos, pentas y was, pocos testigos hay.
Cuatro pelagatos que hacen de testigos, no de advaitas (otra pose egóica más).
Testificar no es fácil… hasta que descubres lo sencillo que en realidad es.
En mi juventud me dedicaba al control dinámico de grandes obras: presas, centrales nucleares, puentes, minas, túneles. También a la toma de datos atmosféricos y geodinámicos, con consecuencias tan terribles como las de ríos desbordados, con sus cauces, caudales e incluso la calidad del agua.
La mecánica era sencilla: instalábamos sensores especializados en cada variable que queríamos controlar.
Cada sensor recogía datos dentro de su rango dinámico de frecuencias y transmitía su “voz” a una central de datos.
La metáfora con nuestro sistema cuerpo-mente como sensor cósmico es evidente.
Luego aparece el ego humano, que se pregunta: ¿para qué? y ¿para quién?.
Después el penta aclara que es para la tribu, para ese supuesto “nosotros”.
El wa lo deja aún más claro: “para ellos”.Aunque, detrás, siempre hay dos o tres diciendo “pa’ mí toito”, usando religión, ciencia, filosofía o política para manipular los “para qué” en función de miedos o necesidades.
El Diseño Humano ofrece una hoja de ruta para definir tus especialidades como sensor cósmico.
Si lo bautizas como “propósito”, simplemente ya la has cagado: es justo lo que más nutre al ego.
Todo es más sencillo.
Optimiza tus tonos siguiendo tu trayectoria nodal predefinida.
Esos tonos definen la frecuencia propia de tu ser, y tu color resonará como la voz de tu Dasein en el entorno, quedando grabado en el mar de neutrinos cósmicos.
Si quieres, te ayudo a identificar las características de tu sensor, para que retroalimentes al cosmos con tu toma de datos optimizada.
Tan difícil, tan sencillo.
© Alf Gauna, 2025