Emoción, Sentimiento y Estado de Ánimo en el marco del Diseño Humano

He escrito en diversas ocasiones sobre la denominada autoridad emocional dentro del sistema del Diseño Humano.

A mi entender, este concepto ha sido frecuentemente malinterpretado o explicado de manera deficiente, posiblemente porque muchos de sus intérpretes carecen de una configuración emocional definida —por ejemplo, aquellos con autoridad del bazo o perfiles manifestadores no emocionales.

Tal vez la comprensión más fiel de la autoridad emocional deba provenir de quienes la experimentan directamente, como podría ser el caso de un Proyector Emocional Quad-R.

1. La emoción como motor de la emergencia cognitiva

En mi obra sostengo que la emoción constituye el motor fundamental de la emergencia cognitiva.

El Diseño Humano describe este proceso como el camino hacia la emergencia de la consciencia espiritual-colectiva, que culminará en 2027 con la llamada mutación del Rave.

No obstante, cada mensajero o intérprete traduce estas dinámicas desde su propio lenguaje y marco cultural, lo que exige una lectura hermenéutica. Comprender verdaderamente este conocimiento implica filtrar los sesgos individuales para aproximarse al saber en su forma más pura o esencial.

2. Autoridad existencial y biología emocional

Todos los individuos poseemos una autoridad existencial cognitiva previa, localizable en el centro G y en los tonos Sol/Tierra del sistema cuerpo-mente.

Esa autoridad se matiza en la superficie —el puente biológico con el entorno— donde aparece el concepto de tiempo, un factor esencial para distinguir entre diferentes tipos de autoridad.

El tiempo representa la velocidad con la que nuestra biología metaboliza la respuesta ante los estímulos.

Desde esta perspectiva, la autoridad superficial biológica es emocional para todos los seres humanos, independientemente de lo que el Diseño Humano dogmatice en sus interpretaciones convencionales.

La diferencia reside en que dicha autoridad se sofistica en función de la jerarquía de la definición y de la duración bioquímica de los procesos implicados, interviniendo en ello los centros energéticos y la complejidad del lenguaje.

3. Tres niveles de la experiencia afectiva

Para precisar esta dinámica, es útil distinguir entre emoción, sentimiento y estado de ánimo (mood), categorías que pueden ordenarse en función de su intensidad, duración y nivel de procesamiento cognitivo.

4. Relectura del concepto de autoridad emocional

A partir de esta distinción, podríamos sostener que una autoridad del bazo responde al plano emocional, mientras que una autoridad del plexo solar pertenece más bien al plano sentimental.

El conflicto conceptual surge porque, en la experiencia sentimental, interviene el neocórtex y se produce una retroalimentación entre éste y la amígdala, lo que prolonga la respuesta bioquímica y la hace más duradera que la simple reacción emocional.

En consecuencia, la llamada autoridad emocional debería entenderse, con mayor precisión, como una autoridad sentimental: una función donde la biología y la cognición se entrelazan, y en la que el procesamiento cortical modula y amplifica la experiencia afectiva inicial.

5. Hacia una autoridad del poso

Más allá de esta distinción, cabe proponer la noción de una autoridad del poso: un nivel de procesamiento afectivo más profundo y estable, correspondiente al estado de ánimo o mood.

En este nivel, la autoridad no surge de la reacción inmediata ni del sentimiento consciente, sino del sedimento emocional que se consolida con el tiempo.

Reconocer esta dimensión podría ofrecer una comprensión más completa de la dinámica emocional en el Diseño Humano, evitando los reduccionismos que hoy proliferan en ciertos análisis y lecturas dogmáticas del sistema.

© Alf Gauna, 2025

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