Miedo–Necesidad

Al igual que Deseo–Inocencia o Esperanza–Culpa,

son tres motores de optimización cognitiva que traducen la bioquímica motivacional de la emoción.

Es importante entender esto, pues representa el paso de la biosfera a la noosfera: cómo el neocórtex traduce todo el proceso inconsciente previo al giro cingulado y todo el proceso orgánico.

Estas tres dualidades las vive el Dasein, nuestro ser-en-el-entorno, y nuestro ser tiene que gestionarlas desde su tipo cognitivo o combinación tonal, según su Variable.

Para el Proyector, esto es fundamental, incluso anterior al despertar corporal.

O al menos así lo he vivido yo.

Es como la puerta de entrada, aquello que la mente condicionada realmente entiende.

Sentir si esas disyuntivas están presentes en tu vida, y probar, en una primera etapa, a gestionarlas —como sea— hace que la fricción comience a disminuir.

Luego, sí, todo se vuelve más complejo, según la estructura holística, la biografía y los transgeneracionales genéticos y epigenéticos de cada uno.

En mi caso, distinguir entre lo que —o a quién— necesito y el miedo que me produce acceder a ello ha sido una manera de colocar jerarquías de necesidades y, por ende, de personas.

El juego entre el deseo y la inocencia, o entre la esperanza y el actuar (culpa), es casi una especialización posterior, pues el eje miedo–necesidad es un campo de homogeneización y condicionamiento común a todos.

Miedo–Necesidad es aceptar la biosfera: nuestro mamífero.

El Diseño Humano da muchas claves que pueden ser interpretadas de mil y una maneras.

Juega a buscar la que más resuene contigo, de primera mano.

No porque lo diga nadie; esa es la esencia.

Tu autoridad es interna.

Luego, sí, podrás encontrar esas autoridades externas que resuenen con la tuya, y ahí es donde nace el dharma del fractal.

© Alf Gauna, 2025

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