Vamos, que hace un día de perros.
No tengo ni idea de dónde saqué la expresión “hace un día de Walpurgis” para describir uno de lluvia, frío y oscuro.
Oscuro en todos los sentidos.
La Wiki habla de la noche de Walpurgis como un aquelarre de brujas que se celebra en Alemania para pasar del invierno a la primavera.
Miras al cielo como los galos, con ese temor, esa inquietud de que caiga sobre nuestras cabezas.
Es buena excusa para no salir de casa.
Las borrascas traen información de otros lares.
Si viene con viento, peor.
No salgo ni de coña.
El viento me mata. Siempre viene con mala vibra.
Nada, aquí, calentito en mi cueva.
Esperando que escampe y buscar otra excusa para no salir.
La ventana de la red te mueve por el metaverso.
Da un poco igual, pues al final el cerebro deconstruye lo que se le canta.
Lo único, el no movement, que hace que el body se resienta.
Ya sabes: tránsito intestinal, retención de líquidos, no quemas glucosa…
La biología es un rollo. Me agota.
Quizá una Switch y a bailar con la tele.
Sí.
Maybe los Reyes Magos se enrollen.
Aunque me ha dicho un amigo del cole que no existen y mis padres murieron hace 35 años… mal rollo.
Por otro lado, sinceramente, no soy de videojuegos, nunca lo fui.
Era chico de balonmano, fútbol, ping-pong y bailongo de funky.
Gym ni de coña.
Nada, me quedo aquí en el sillón escribiendo sobre lo que el kosmos me envíe.
¿Y si no te envía nada?
Pues ya ves, cualquier cosa sirve para recordar a esos dos gatos que me quieren, que sigo vivo.
Y que hoy me quedo en casa.
He puesto velas, me he echado Ángel de la Guarda; hay mala vibra ambiental.
Comeré algo y quizá duerma un poco para compensar lo que no duermo por la noche, eso si el dolor me deja.
Un beso,
Alf
© Alf Gauna, 2025