Fractal

Caminos del ser, caminos del no ser.

Dharmas, karmas.

Ser, Dasein.

Milongas.

Según vas decantando el poso antropomorfizante del lenguaje, el ego se va diluyendo.

Sí: el ego es el propio lenguaje.

Cuando “semantizas y sintactizas”, narcisizas.

Trascender el lenguaje es trascender el ego.

Por eso me voy a la materia y no a la energía.

La energía es metafísica; la materia, física.

Sin la cosa, hay Dios.

Si hay Dios, hay ego.

El ego nominaliza la no-cosa.

Nominaliza todo.

No es la fantasía: es la creencia sin imaginación.

La imaginación no necesita lenguaje, solo vibración.

El ego es tiempo; la existencia, frecuencia.

No hay ser sin Dasein; la trampa es el biocentrismo, que dualiza.

Hay hidrógeno testigo que rolea en humano; testigo que muta intentando erigirse en “prota” del tiempo, en vez de musiquear como diapasón de quarks, resonar o disonar en frecuencia.

El fractal no tiene lenguaje: tiene frecuencia.

La autoridad externa es un metrónomo.

Espectro de frecuencias: transformada de Fourier de la experiencia.

© Alf Gauna, 2025

Deja un comentario