Pequeños susurros de ausencia.
Tambores de lejanos deseos.
Anhelos insatisfechos.
Tictacs de placeres corruptos.
Culpas propias y ajenas
que vilipendian amores
kósmicos.
Amores sin carbono.
Solo locos quarks
que reverberan
en la noche
canibal
de la
pasión.
Místico abandono.
Rapto.
Turbulenta
devoción.
En la
nada
que acompaña
la vacía
soledad.
Sin ayer.
Sin mañana.
La emoción
muere
en el 27.
El espiritu
anodino
emerge.
Y yo,
sin más,
vegeto
en lo vericuetos
absurdos
de la mente.
© Alf Gauna, 2026