Sintiendo la mutación

Alea jacta est.

La suerte está echada, como diría Julito… César, que no Iglesias.

Me toca comunicar la mutación.

De hecho, la mutación está en mí.

Lo que escribo es un diario de lo que va aconteciendo.

Soy un elegido. No hay vanidad. No lo siento como una bendición; más bien como una maldición.

Comprometerme sin tapujos para liderar, en la sombra, la narración de cómo el motor emocional muta a consciencia espiritual.

Fuera de la mediocridad de lenguajes mitológicos, esotéricos, místicos, arquetipales, incluso cuántico new age.

En la exquisitez de la claridad meridiana de un lenguaje tecno-filosófico.

¡Pardiez! “La vasca” sigue con el idioma klingon de la religión o de la ciencia incomprensible.

Contagio por vibración, no por comprensión.

Resuenas o no.

No: vete pa’ otro fractal.

Esto no es La Perspectiva, es una más.

El motor emocional ha sido hasta hoy el guía estratégico para la optimización cognitiva.

Ahora, con la mutación, la trampa de la búsqueda de Dios acabó.

Cuando eres Dios, la violencia se acaba; el demostrar lo que vales para que te quieran, también.

Sí, la primera consecuencia es que el ego se relaja.

De algún modo, no hay que luchar para sobrevivir. No porque no haya que sobrevivir, sino porque aceptas que realmente no depende de ti, pues en ti no hay nadie.

Muere lo estratégico; viene lo receptivo.

Una cognición 5-6 que no juzga: solo evalúa.

Evalúa lo astral como una data más.

Digitaliza emociones como el bazo digitalizaba peligros.

Sin ego, si alguien te rechaza no hay mal rollo: solo aceptación de que no es tu fractal y de que busques por otro lado si quieres pertenecer.

Sí, pues quizá ya ni necesites pertenecer.

Aparecerán nuevas finas, singles, binarios, etc.

Seguiré comentando. Tu cuerpo te dirá si le resuena.

© Alf Gauna, 2026

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