Frío invierno.
El viento
trae entre
sus rizos
suspiros
de deseo.
A lo lejos,
la niebla esconde
la ciudad.
Aquí en la montaña,
los arboles
componen
en su vibrar
una melodía
de ausencia,
de anhelos.
Busco
calor
en la
lana, pero
ni aún así,
logro
calmar
el recuerdo
de tus pechos.
Acariciarte
con la lengua
como esponja
que absorbe
sufrimientos
y amarguras.
Las velas que te
acompañan
se retuercen
al sentir
la pasión
de ese
wormhole
que se abre
en los
baldosines
de tu baño.
Abro el grifo
del agua fría,
así,
al menos,
el vapor condensado
se diluye,
y yo , por fin,
veo tus ojos
de placer.
Satisfecho
siento
un maybe,
de esperanza.
© Alf Gauna, 2026