La esperanza muere cuando la probabilidad te trae a tierra,
cuando despiertas del sueño de proyecciones utópicas.
Lo probable siempre es distópico;
distópico porque nunca es lo esperanzado,
incluso si hubiese sido utópico.
Lo noosférico no es retrocognitivo:
es un giro abierto que busca una nueva liminalidad.
A lo individual solo le queda anclarse en sus liminalidades cognitivas
para afrontar la especulación de lo que tenga a bien acontecer.
Lo grupal, si es fractal,
es el camino para que, en lo holofractal,
emerjan nuevas liminalidades.
Lo moral intenta cerrar mediante la homogeneización,
pero a costa de sesgar cogniciones supuestamente heréticas.
Por ello, lo cognitivamente resonante
fractaliza posibles probables.
Y en la suma holográfica,
la noosfera encuentra su camino.
Fractalizar por resonancia entre retrocogniciones individuales
sintetiza sinergias sintropícas
en sinarquías emergentes en presente continuo.
No hay futuro:
avanza un presente,
giros cognitivos resonantes
que se cierran en cada ahora.
© Alf Gauna, 2026