Es complicado permitir que los vínculos lleguen a su fin de forma natural.
Pero esa es la esencia para que no regresen.
Casi siempre se cierra desde heridas sesgadas por la mente protectora.
En el fondo, desde una codependencia oculta: no reconocida, no aceptada.
Todo se sostiene en un juego de colores homogeneizados por la propia dinámica de supervivencia estratégica ontológica del carbono.
Necesidad (4) versus Miedo (1), y viceversa.
Pura biología, sin más sofisticación.
Un vínculo consciente solo es viable cuando ambos colores no están presentes.
Aun si son propios de tu arquitectura cognitiva, deben estar previamente jerarquizados y satisfechos.
Desde la independencia, el vínculo emerge como interdependencia.
Despertar a la conexión unitiva del kosmos per se.
¿Milonga?
Para la mayoría, sí.
Si puedes, no fuerces: espera a que todo se diluya por sí solo.
Esencia de toda Secuencia de Venus.
© Alf Gauna, 2026