Quizá lo de “extraño” ya va implícito en eso de PT.
Es una herramienta que utilizan los guionistas, en el fondo, para captar la atención de los streaming consumers, para que no se den de baja.
Siento que, a veces, es darse cuenta de que la cosa no funciona o que por ese camino ya no hay más leche que sacar; vamos, que hay que cambiar de vaca argumental.
Los que vamos fluyendo —no porque nuestra mente quiera, sino porque no hay más cojones— nos regimos por el guionista supremo del kosmos encarnado en carbono: sí, la vida.
Realmente es una experta en hacerte morir de asco en la nada interactiva o, de repente, tocarte las pelotas para que te relaciones sí o sí, incluso con quien cerraste el camino hace muchos años.
Algo así como que la vida te traerá extraños compañeros de partida.
Como en todo, el secreto es que el cuerpo y la salud aguanten los embistes y cornadas que a tu mente le cuesta gestionar.
La verdad es que a este guionista cabrón le gusta insistir con asuntos mal cerrados.
Una especie de prueba del algodón, a lo Mr. Proper, para comprobar que en tu azulejo celular no queda gota de grasa, de sombras, de heridas.
Hice un altar a Santa Elena para que la cosa fluyera. Ya sabes, el Tao es yin, y a las vírgenes y a las santas siempre hay que adorarlas: son las que cortan el bacalao de la manifestación.
Pues eso: “Dios te salve, María, llena eres de gracia… (22) ruega por nosotros, pecadores… (55), ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.
You know.
Nirvana. Samsara.
© Alf Gauna, 2026