Hay tantas mitologías para describir la cosmogonía.
Es un problema del lenguaje y de sus sesgos culturales asociados.
Las academias evalúan inclusiones según la generalización de su uso.
Generalización implica homogeneización y, por ende, el mito de lo dado.
Diferenciar requiere investigar y buscar, pero cuando se encuentra lo diferenciado, nos faltan palabras.
Más aún cuando el principal sesgo del lenguaje es el propio hecho humano:
el antropocentrismo.
La Big History retrocognitiva, la arqueología de las huellas kósmicas grabadas en el túnel del tiempo de la malla espacio-temporal einsteniana, nos muestra una línea de procesos basados en cierres por giro que liminalizan interiores y exteriores en un exponencial decreciente de frecuencias, para refinar un proceso que parece no de conciencia, sino de cognición.
El umbral intermedio en frecuencia, donde esa cognición puede reconocerse mediante el experimento de consciencia autorreflejado que es la subrutina biológica.
Allí donde el giro se manifiesta en quiralidad y en emoción.
Emoción que regula la experiencia.
Experimentación a través del proceso de diferenciación vital de nuestro mecanismo biológico cuerpo-mente en un entorno desafiante.
Nuestros tonos de diseño y de personalidad, guiados por el color de personalidad, siguen el camino marcado por los nodos de diseño para optimizar los procesos inscritos en nuestras bases activas, siguiendo las temáticas procesuales trascendentes de las diagonales de Marte.
La Subrutina Kósmica, escrita en la caja Lunar y Planetaria, que hemos venido a optimizar.
Algunos.
© Alf Gauna, 2026