No me siento poeta.
Me siento músico escribidor de letras cuánticas.
Mi vida es un stand by.
Un mute sonoro.
Traduzco sonidos gravitacionales.
Sombras chinescas kósmicas en sintagmas emocionales.
Ni suenan ni se oyen, sólo vibran.
Es una frecuencia celular, sin tímpano ni hueso ni yunque.
Un engram solitario, diapasón vacío de energía, pero lleno del todo en la liminalidad de la nada de mi temporalidad biológica.
El rotor emocional retuerce el espacio tiempo dibujando lacitos de pasión en el cielo y la tierra del amor y del sexo.
Muerto el imperativo genético, habla el sexo como lenguaje de comunión.
Tiernas turbulencias de ligeros deseos.
La levedad del ser en el dasein del carbono.
Poco a poco, amodiño, enlazo el puzzle de octavas dispersas.
Suenan los sonidos del silencio.
Yo, tecleo.
©Alf Gauna, 2024