TecnoFilosofía

Cuando te das cuenta de los límites de la Ciencia y de la Religión, solo nos queda la Filosofía.

Cuando te das cuenta de que el problema de la Filosofía es el lenguaje, solo nos queda investigar el lenguaje.

Cuando te das cuenta de que el lenguaje —con sus pronombres personales, con sus sesgos histórico-culturales asociados a las diversas civilizaciones, con el mito de lo dado— es la esencia del problema más allá de Ciencia, Religión y Filosofía, solo queda trascender el lenguaje.

La Mitología tampoco vale, pues parte de arquetipos estancos, proyección de la biografía egóica humana y, realmente, son prototipos: calderos vacíos que se arquetipizan con la experiencia humana y que se actualizan e iluminan según cada instante evolutivo.

Abogo por un lenguaje tecno-filosófico sin centro, emergente del propio proceso evolutivo, donde el protagonista es la relación en frecuencia transformada de la causalidad temporal.

El universo, manifestado a partir de una ruptura de simetría, se liminaliza en un protón vacío de significantes que testifica proyectándose en tentáculos de materia, energía, geometría-información y dirección, desde una relación temporal-causal, y que reconoce, desde la transformada intrínseca en frecuencia —momento angular propio— de cada elemento, lo que emerge holográficamente en la fractalidad grupal.

Yuxtaposición de protón, electrón, neutrino y momento angular intrínseco expresado en giro, rotación, orbitación, asimetría y emoción.

Protagonista etéreo de un proceso emergente, a modo de figuras de Lissajous de sus componentes.

Insights de múltiples epifanías que sueñan, por ahora, con paradigmatizar a modo de Noosfera.

© Alf Gauna, 2026

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