Entre almas, cristales de personalidad y demás mitologías se diluye la esencia de la vida.
Imaginemos —y entiendo que para muchos es mucho imaginar— que usamos eso que tanto gusta hoy: los campos cuánticos. Muy new age de la época. Y asumamos que no es más que una perspectiva más, un lenguaje muy atrayente, pero no el único.
Porque, bueno, parece que lo importante es llamar la atención con explicaciones que mantengan el misterio:
un mixing de esoterismo y exoterismo plausible.
Esa alma, ese cristal de personalidad, ese testigo, sería algo así como una yuxtaposición del campo cuántico del protón, del electrón, del neutrino y del monopolo magnético, que emerge en la malla espacio-temporal kósmica y que, por h o por b, encarna en una matriz bio-energética para experimentar un proceso.
Algo así:

Ese testigo cabalga un sistema bioenergético que sigue una dirección preestablecida, y que ese mismo testigo —antes de su despertar— confunde con algo propio, como si fuera de su propiedad y pudiera hacer con él lo que se le cante.
A ese pre-testigo llámalo mente, personalidad, ego… como gustes.
Un ente virtual enmarañado en un cuerpo, confundido en la interacción con otros entes igualmente enmarañados en sus propios cuerpos.
Okey makey.
Ese pavo que alucinó en el 87 dijo que había sido nombrado por el más allá para traer y comunicar algo importante y simple:
Machote, has encarnado para ver una peli preestablecida.
Vamos a seguir un guion.
Sigue las instrucciones del director, interactúa con la vida
y deja de dar por culo intentando cambiar el puto guion.
Te crees que eres el prota, pero simplemente eres un character más.
Entiendo que esa cabeza loca tenga que aprender a mirar.
Por ello te ofrezco la Transformación Radical para trascender lo mundano y llegar al verdadero objetivo trascendente:
Mutar al Testigo.
Mutar esos cuatro campos cuánticos, digitalizados en 64 K, mediante la experiencia mundana de siete centros, que con la matriz de nueve centros trasciende la biología y se eleva al Kosmos, arquetipizando y mutando para autorreconocerse.
Y que se expresa a través de las Diagonales de Marte de la Caja Lunar y Planetaria de Personalidad:

Allí es donde esos calderos vacíos van cobrando sentido, aunque el lenguaje humano —demasiado antropomórfico— los fije con un exceso de rigidez histórica.

© Alf Gauna, 2026