Torrente, presidente

Detrás de toda la caspa hay consciencia.

¿Por qué la gente va a verlo?

Pues mira: unos, para ver si se meten con los de izquierdas; otros, para ver cómo se meten con los de derechas; y otros, a reírse de todo y pasar un buen rato, aceptando que todos esos roles y arquetipos que aparecen, por mucho que no queramos verlos, siguen existiendo en la realidad.

Estoy de acuerdo con este comentario de Alejandro Villar, que aparece en el fractal del mundillo integral:

“No sé si habéis visto la última película de Santiago Segura,

Torrente, presidente. Yo sí, y la he disfrutado; me he reído mucho.

Yo creo que es un test de consciencia integral:

– Si te sientes identificado con algún nivel de primer grado y su visión del mundo (y con el partido que la representa), la peli te va a enfadar.

– Si no te sientes identificado con ninguna visión de primer grado, aunque tengas tus preferencias políticas, la peli te va a divertir.

En fin, un humor políticamente incorrecto del que ya no se puede hacer, pero Santiago Segura se ha atrevido…”

Salía Segura en ese programa de la TV tan odiado por los de primer grado y decía cosas como que todos los españoles somos socialistas. Se preguntaba si alguien podría ver morir a una persona en la calle por no llevar una tarjeta de crédito en el bolsillo, como pasa en EE. UU., o si alguien podría dejar de educar a sus hijos por no tener dinero para pagar su escolarización.

Evidentemente, ser socialista no significa ser gilipollas ni aceptar un Estado corrupto que martiriza al ciudadano —por intereses oligárquicos— con impuestos sin trazabilidad.

Es un poco como la milonga de monarquía o república: algo que me da igual, siempre y cuando la persona que ostente el cargo sea ejemplar… y en la fauna política, pocos hay.

Por Dios, cuánta gilipollez hay en este mundo.

© Alf Gauna, 2026

Deja un comentario