Reflexiones

Ayer “maté” el tiempo.

Y desde aquí reflexiono.

“Matar” el tiempo significa bautizar al cuerpo como presencia eterna y transcender el diamante de lo mundano “matando” el alma de 7 centros, supuesto cristal de personalidad, y que Marte vuele diagonalmente al mundo kósmico de la emoción de 9 centros.

Despertar al hecho del engaño de la dualidad cuerpo y alma, sí, tenemos dos cristales, los dos de diseño, y que emerja el testigo físico de la forma capaz de “cognitiore y communicare”.

Alguien comentó que me agradecía mis reflexiones diarias.

Me gustó.

Por lo visto todavía me queda algo del ego humano.

Dentro de esos cristales de diseño viajan la triada indistinguible materia-energía-información en forma del pizpireto rebelde neutrino. Protegido por una membrana de 5 campos cuánticos yuxtapuestos están los 6 sabores que rulan el sueño proto-tipal del espacio-tiempo de 64 keys.

Neutrinos zurdos y antineutrinos diestros tonifican la mutación de lo estratégico y lo receptivo en nuevas formas sostenibles.

Cuando salen a la intemperie, el supuesto afuera, coloreados , los oscuros vientos del vortex homogeneizante fuerzan la polarización “dualizando” en transferencias y distracciones.

Sí , la física del tono se hace química en el color.

Un biverso de la física en soledad en la cueva del cristal se despierta a la compañía de la química de la multiplicidad del maia.

Física y Química. El uno y el dos.

No, el tres es un sueño, que el dogma convierte en espíritu. El mayor de los engaños, pues a partir de 3, la diferenciación se pierde en pos de la supervivencia de una supuesta especie especial transpersonal. Sí, nos engañan para que nos sacrifiquemos por lo transaúrico. Como portadores de la mutación nos ceban, como gansos, ( ¿son franceses el lado oscuro?) para comerse nuestros hígados con el sabor de nuestra diferenciación y con la grasa de lo homogéneo, you know…dar volumen, para , así, alimentar al Rave, supuesto tres diferenciado transpersonal sin emociones, pues maybe será emoción per se. Otros lo llaman Homo Sanctus, como diría Groucho…”más madera que es la guerra…”

Tres sensores kósmicos en uno, padre, hijo y espíritu santo. Al final, lo bíblico era peor que la Profecías de Nostradamus. La herejía está siempre en el dogma y los supuestos rebeldes somos los verdaderos cristos, los únicos cristianos comidos por los leones en el foso del Coliseum del Maia de la Red Social o crucificados en el monte del olvido.

La sinarquía anárquica de la sintropía, entropía de la síntesis, antítesis de sinergias alérgicas del paso del 7 al 9 soñando con el 11 salvador.

Asimov, el Verne del XX, hablaba en su trilogía de las Fundaciones de la psicohistoria, es evidente que cada vez todo lo que decía tiene más sentido.

Estamos aquí para ver y reflexionar a través de la bioquímica de nuestro cuerpo. No, necesitamos la opinión del pajarito de la mente, domado por esa fuerzas oscuras de la Thermomix homogeneizante.

Escupe hormonas, vomita las células muertas de 7 centros para que tu piel brille, huela y sepa, sí, hay que lamerla, con su luz, con su aroma y con su sabor de 9 centros.

Mientras, apiadémonos, como buenos Kristianos Kósmicos, de los yonkies del tiempo.

©Alf Gauna, 2024

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