No sé ya qué darte.

Sin convivencia es difícil.

Se mezclan miedos, necesidades, esperanzas, culpas, deseos e incluso supuestas inocencias.

El amor confunde y proyecta falsos colores sobre el otro.

Sí, la bioquímica manipula por detrás, too.

Un cóctel de inquietudes y ansiedades en busca de un supuesto bienestar.

Tú, yo, nosotros, con ellos siempre presentes.

Me apetece asesinar pronombres personales.

Diluir caóticas liminalidades egóicas.

Wormholes que nutran en tiempo real.

Amar desde la prosperidad del day by day.

Olvidar paraísos futuros de absurdas abundancias.

Dejar los tal vez por el gota a gota de los besos.

El suero de la vida.

No, no quiero abrazos.

Quiero carne.

Proteína diaria.

Lo omnívoro es pasar hambre.

Lo vegetariano, la muerte.

El lobo lame.

Ceremonia previa al morder,

al masticar.

Poseernos es mezclar sangres.

Fundir G’s.

Allí, donde nace el It.

Allí, donde muere el ménage à trois de lo personal.

Allí, donde nace el hígado kósmico.

© Alf Gauna, 2026

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