Pues sí.
Eso parece.
Me toca vivir.
No sé
si sabré hacerlo.
Muchos años
de ostracismo,
de miedo,
de necesidad.
Me pregunto
qué es eso
de vivir.
¿No sufrir?
¿Aceptar
el sufrir sin más?
¿Celebrar?
¿Estar vivo
sin más?
Nada.
Voy a percibir
y aprehender
en modo
advaita.
Al romper
la dualidad,
emerge
la no dualidad.
Estar presente
cognitivamente,
sin yo.
Trascender
la emoción
de mis pelotas,
de mis suprarrenales,
de mi dopa…
mina,
de mi sero…
tonina.
Un cerebro
sin patas,
sin nervio
vago que
me toque el
trigémino.
Fría
presencia
asertiva,
Dasein
sin calor
interno.
Masticaré
el semen
de mi sangre,
como LSD
liberador.
Vegetar
sin clorofila.
El precio
del sacrificio
del Cristo
crucificado
hacia
abajo.
Un,
dos,
tres,
al
escondite
inglés.
O de oca
a oca,
y tiro
porque
no me
toca.
© Alf Gauna, 2026