Esa es la cuestión.
Decía Ra:

Sí, el Diseño Humano es cojonudo para justificar algo que el sistema no entiende y que considera una simple vaguería. Vamos, que eres un jeta que te quieres tocar los cojones u ovarios.
No digamos si tienes pareja generador-a o generador-a manifestante. Then, ya estás muerto.
Ya sabes, todo por la familia, todo por tu fe, todo por tu partido, todo por tu patria y, ahora, todo por tu red social.
La trampa del proyector siempre es el otro.

Claro, encontrar a esa gente de confianza es un desafío.
Sí, aunque al dogma le joda, el Rudd tiene razón en su Secuencia de Venus.
No es lo mismo encontrar a esa supuesta gente de confianza desde el karma que desde el dharma.
Por ello, es imprescindible limpiar las gafas sucias, no solo de condicionamiento, sino también de heridas abiertas.
La mecánica de esperar la invitación cuando buscas que se te reconozcan tus heridas en forma de miedo, ansiedad mental o inquietud emocional no es lo mismo que esperar a que se te reconozcan tus dones como proyector.
Al final, haces y te drenas por compromiso, por condicionamiento y para que te laman tus heridas.
Doing de más para demostrar lo que vales, lo que sabes, lo eficaz que eres, para que te quieran, para evitar el miedo y, lo peor, quizá siguiendo una dirección marcada por un supuesto amor.
La teoría es clara. Luego viene la realidad, que es la situación en la que te encuentras en el momento en que descubres esto de ser proyector.
Ese momento en que te das cuenta de que es una milonga si no tienes cubiertas tus necesidades básicas de supervivencia.
Then, no te quedan más cojones que:
To do
o
morir.
Dice Ra: No choice.
Or
Maybe
que le den.
© Alf Gauna, 2026