Peliculón.
¿Por qué no: el listo que todo lo sabe, la drama queen emocional o el guía cabrón?
Esto del propósito, si lo miras como el mixing de centros abiertos (no definidos) o fijos (definidos) que somos, la verdad es que nos da claves interesantes.
Más allá del No Ser o del Ser, algo que explican como el culo, se podría ver como sabiduría y tozudez.
Why not?
El secreto de la consciencia, por utilizar términos homogeneizados, es la cantidad de perspectivas que tu metacognición es capaz de gestionar.
Tus centros definidos, para otros, pueden ser cabezones. Así como tus centros abiertos, atrayentes.
Dicen por ahí que la guita, la plata, las pesetas, la monetización, viene de los centros abiertos.
Vamos, que para ganar pasta gansa, mejor que poeta tendría que ser catedrático, médico o director porno. You know, cabeza, bazo y sacral vacíos.
Ya escribía por ahí que, para el común de los mortales, la mecánica de centros describía a la perfección nuestras conductas de ratitas de laboratorio.
Básicas, sin sofisticaciones.
Si hay un jefe de laboratorio tomando notas, al final se daría cuenta de que esas conductas son sota, caballo y rey.
Hablar de corrección o incorrección mecánica siempre me pareció una temeridad, pues somos mamíferos en una jungla VUCA.
Esto es más una gincana a lo Jumanji que un bonito Viaje del Héroe.
Ya cuesta sobrevivir como para encima hacerlo bien, con propósito y con corazón abierto.
Añade, si gustas, las putadas de la infancia. Que sí, que sí, que son impersonales y son camino para reconocer nuestros dones, pero, al final, siguen siendo putadas igual.
¿Ves?
Perspectivas mil.
Los posmodernistas verdes dicen que todas son verdad y que hay que respetarlas. Sobre todo, que respetemos su verdad suprema, su propio mantra.
La kosmología nos viste como mi mamá vistiendo a sus Nancys, Leslies y Mariquitas Pérez.
Nos encorseta en carbono y nos empuja a bailar con la más fea para probar sus jueguitos morbosos.
Nosotros nos erigimos en estrellas protagonistas, ya sabes, mucho ego sin definir, e incluso tenemos almas y somos inmortales.
Todo muy de serie de Netflix.
Avatares avengeres del sueño de la nada.
Inventamos la Verdad y la Bondad en mayúsculas.
El kolmo de la vanidad.
El Gran Tres es una milonga.
Tres que, como mucho, se queda en Uno.
Soñar que todo es Bello.
Sí, como la peli, donde papá le cuenta al niño que todo es bonito, aunque estés preso en un campo de concentración mientras Urano gira una vez alrededor de ese Sol.
Ese Sol, hoguera de las vanidades Yang.
© Alf Gauna, 2026