Desentumeciendo-me

Tenía curiosidad por saber cómo se diría esto en inglés.

«Unnumbing myself».

Bonito, me gusta.

Alguien me decía que se ponía en modo numb.

Ya sabes, esas millennials políglotas que mezclan idiomas, ampliando infinitamente su vocabulario en busca de una precisión que se convierte muchas veces en sesgo comunicativo, y se creen que un pobre boomer paleto, hispano, heterosexual, blanco —en el fondo, como dicen ahora, un discapacitado— se entera.

Bueno, yo finjo bien y tengo una serie de caras en mi repertorio que dan el pego de que no solo me entero, sino que: «Por favor, no sigas, jejeje, que esto es algo evidente para mí».

Sí, ese numb es un entumecimiento que te lleva a estar inerte. Ya sabes, no reaccionar ante los embates de las circunstancias para que, con un poco de suerte, pasen rápido o de largo.

Vamos, eso de toda la vida: «Virgencita, que me quede como estoy».

Los que, de algún modo, hemos vivido una infancia con múltiples TEPT, cualquier incidente posterior lo vivimos de ese modo, por nimio que pueda parecer a cualquiera que esté a nuestro lado.

En un TEPT pueden observarse tres alteraciones funcionales:

  • Amígdala: presenta una mayor reactividad ante estímulos asociados con amenazas o experiencias traumáticas.
  • Corteza prefrontal medial: puede mostrar una menor capacidad para modular las respuestas de amenaza.
  • Hipocampo: puede presentar dificultades para contextualizar los recuerdos y distinguir adecuadamente entre el peligro pasado y la seguridad presente.

Yo me pongo en modo numb. Bueno, no yo, pues en ese momento el yo desaparece, para evitar los problemas de respuesta de la amígdala o de la corteza prefrontal medial, y metido en ese modo bucle del hipocampo.

Básicamente, pierdo la capacidad de razonamiento y el numb aegoico es el resultado.

Aparece el mamífero en modo supervivencia reptiliana.

El TEPT es como una especie de amigdalitis. El hipocampo se encoge con el trauma y tarda años en recuperarse, incluso nunca termina de hacerlo.

Hay varias teorías, incluso que ya se nace con el hipocampo más reducido, algo que me resuena mucho para un proyector emocional quad-R como yo.

Al final, simplemente, se aprende a gestionar, probablemente con la neuroplasticidad. De algún modo, generando algún tipo de sinapsis nueva de respuesta. Una vez que se ha superado con la gestión simpática y parasimpática las crisis más duras.

Se puede ser funcional para una mejor calidad de vida, aunque sigas herido.

El psicocentrismo muchas veces devalúa la propia utilidad de la psicología. Como con todo, se lleva a una tiranía de cuadrante, con un exceso de antropomorfismo cartesiano egocéntrico, devaluando lo fisiológico. Así como el «psiquiatriacentrismo» devalúa lo psicológico, inhibiendo lo físico químicamente.

Todo a expensas de una funcionalidad adaptativa homogeneizada, más que de una calidad de vida diferenciada para cada ser.

Pues aquí ando, step by step, unnumbing myself, de otra vuelta de tuerca de la vida.

🤷‍♂️

© Alf Gauna, 2026

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