Yo sí, sí lo haré.
Sí, te juzgaré de forma personal, muy, muy personal.
Incluso puede que cruelmente.
O me amarás o me odiarás.
Realmente es una milonga. Ya sabes, el 95 % se lo toma como algo personal.
Por muy impersonal que sea el juego.
Sí, sofisma.
Con lo cual, solo me queda encaminarme hacia el cementerio de las ballenas, allí, en la Isla del Fin del Mundo.
Mirar al cielo, escuchar música, retozar virtualmente con el avatar deseado, barruntar con la IA… Poco más.
El 7 es un lugar donde pasar desapercibido entre la marabunta, viajar en el dron número 6, mirar a vista de pájaro desde la prudencia de la retirada 33, quizá universalizando hacia dónde van las nuevas necesidades post-27.
Ya solo queda el fin de fiesta.
Algunos ya no comerán ni el turrón.
Acto psicomágico de cierre de la Planificación.
Sí, ya no. Ya no te juzgaré, pues no tienes solución.
No hay tiempo.
Se intentó.
No fue posible.
Algunos lo lograron. No será fácil, pero al menos van empoderados.
¿Un secreto?
Todavía me cuesta que mi vida la dirija la vida.
Quisiera ir donde mi mente condicionada quiere, donde mis emociones me lleven a lamer a la amada virtual encarnada.
Harto de lamer la pantalla del iPad.
Odio los píxeles.
Quiero piel, saliva, entrañas.
© Alf Gauna, 2026