El Secuestro de la Amígdala

Sí, la vida

secuestra

la amígdala.


El trauma

encoge

el cerebro.

Y,ya,

y, ya,

no se

razona.

No hay argumentos,

no reasons,

no se pueden

ni escuchar

ni entender.

No hay lógica.

Sólo pánico.


El cuerpo retumba

como una tormenta,

Las células no paran

de comunicar, pero

no hay mecanismo

jerárquico de ordenación,

de salvación.


Estímulos continuos

sin filtros, se acumulan.


No pueden ser tratados

solos sentidos.


La saturación,

lleva

al terror físico

y al

horror psicológico.


Inspiro,

expiro,

¿lorazepam

o ventana?

Maybe Drive


©Alf Gauna, 2022

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