Tienen gatos.
Si además tienen perros, desconfía.
Conozco a muchas.
Siguen escondidas para que no las quemen.
Algunas no tienen gatos para disimular, pero los ven en Insta.
Incluso sueñan con que les llegue alguno de refilón.
Para justificarse, se lo traen a la hija, que pobrecita necesita uno, y ya que el vecino de al lado tiene una camadita…
A mí no me gustan los gatos.
Entre egos definidos es bueno mantener las distancias.
Cuando tenía 5 añitos, mi mamá me dejó solito con la bruja de mi nani, pues mamita tenía que seguir detrás de las aventuras de su maridito para que no se descarriara entre tantas mujeres.
Esa noche me llevó a su tenebrosa casa.
Convivía con tres ancianas, cada cual más bruja.
Y cuando llegó ese angelito de tirabuzones rubios, intentaron poseerlo,
ya sabes, en un rito muy a lo masón.
Lo que no sabían es que la Virgen de Lourdes me protegía.
Aparte del trauma, me convertí de algún modo en cazador de brujas, muy a lo Vin Diesel.
Cazar brujas está mal comprendido debido a las pelis.
La Kabbala también ha hecho mucho daño, con esa milonga de buenos y malos.
Me diréis: no seas injusto, pues todas las religiones, con eso del pecado, y por qué no, incluso el Diseño Humano, con eso de correcto o incorrecto, han traído esa moral.
Ya, tal vez, pero cuando la estudié, algo no me gustó.
Es una sensación.
Sin más.
Ahí lo dejo, para que me partan las piernas.
En realidad, mi vida es una vida de cabalista.
Ahí lo dejo, too.
Friedrich Nietzsche mató a Dios y fue más allá del bien y del mal, mientras intentaba beneficiarse a su hermana. Un caso claro de hombres singulares donde la coherencia brilla por su ausencia.
Ken Wilber lo deja claro: puedes fundirte con Dios y ser un iluminado, y luego, un verdadero hijo de puta inmaduro.
Tiene sentido eso de que el despertar y la iluminación solo sean plenos desde la madurez del centauro.
Bueno, como iba diciendo, cazo brujas.
Pero esas brujas que me poseyeron en mi niñez llegaron a un consenso con la Virgen de Lourdes; en el fondo hay sororidad entre colegas, pues el Tao es yin.
Vamos a hacer que este niñito se dedique a sacar a brujas del armario.
Ya es hora de que muestren sus poderes. Y que la inquisición patriarcal se vaya a tomar por culo.
Y, bueno, en esas estoy.
Me encuentro mujeres poderosas vegetando at home.
Algunas lo llevan bien, otras se esconden en papeles de madre, otras manipulan feamente.
Yo intento sacar su Harley Quinn y que lo canalicen en su satisfacción, éxito, paz o sorpresa.
Tanto el amor como el odio pueden ser creativos.
Y de eso se trata: convertir sus hechizos de luna en arte.
Bellas, muy bellas.
Poderosas, muy poderosas.
Yo las adoro.
Y de algún modo mi trauma ha hecho un plot twist a la devoción.
El siddhi de mi propósito.
Yo sigo este mapa para encontrarlas:

© Alf Gauna, 2026