A mi bola

Me siento independiente.

¿Sabes cuál es el secreto?

La interdependencia.

Déjame ser un poco pedante.

Aceptar nuestra dependencia óntica.

No, no hablo de codependencia.

Esa es la trampa del Dasein, no del Ser.

En el Dasein siempre hay ego.

Y en el ego, heridas.

Y las heridas siempre son estratégicas.

El Ser, en cambio, siempre es receptivo.

Es Yin.

Porque el Tao es Yin.

Lo Yang es el sueño de una cálida noche de verano kósmica.

Sí, el Yang es el Dasein: la trampa que el Yin inventó para el cognoscere.

Los proyectores receptivos nos aburrimos y siempre terminamos inventando historias para entretenernos.

Es lo que hay.

Un poco a nuestra bola.

Más aún los que ya estamos en retirada.

Lo hermoso de esa independencia interdependiente es que nadie te dicta el mensaje, que no existe nada sagrado.

Nada, salvo la naturaleza óntica fractal.

© Alf Gauna, 2026

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