Let the Music Play

Sí, eso es el corazón abierto.

Deja que la vida taña tus células y la melodía de tu existencia se compondrá por sí sola.

Tan fácil.

Tan complicado.

Cansado de afinar según la corrección de múltiples técnicas, la Epifanía llegó.

La vanidad de lo puro es la trampa.

La impureza no la definen los ojos externos.

Tampoco los astros.

Solo el tañedor universal: el neutrino.

Coloreado por toda la sabiduría kósmica.

Trillones de neutrinos teclean el diapasón de quarks de tu ser,

haciendo vibrar la caja de resonancia delimitada por tu piel.

Lamo tu piel

para escuchar la melodía

que el kosmos interpreta con tu cuerpo.

Fundidos,

interpretamos la Sinfonía del Nosotros.

© Alf Gauna, 2026

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