Mejor fuera que dentro.
Los egipcios fueron los pioneros en esto de los emoticonos.
Os diré que a mí me cuesta un montón tanto entenderlos como usarlos.
Soy más de «ok».
Aunque el otro día me enteré de que, en este idioma, el «ok» es de ser borde.
La verdad es que es un poco más de alexitimia.
Ya sabes: la profesión va por dentro y nunca muestres tus vulnerabilidades en público.
Aunque yo me desnudo everyday aquí mismo.
Este lo usan mis hijos. Sigo sin entenderlo mucho, pero es algo así como: «Me meo las bragas de la sorpresa que me das». 😱
Bueno, yo venía aquí a potar.
Decía Ra que los Quad-R, si quieren sobrevivir, deben expulsar el exceso de consciencia.
Watts lo decía a su modo, algo así como:

Sí, la receptividad es una esponja que no discrimina. No tenemos eso de la inhibición latente, que es un mecanismo por el cual el cerebro reduce la atención que presta a estímulos que ya ha experimentado repetidamente y que han resultado irrelevantes. Es decir, evita procesar con la misma intensidad todo lo que llega.
De algún modo, un estratégico se queda con lo que sirve; los receptivos, como no tienen agenda ni objetivos salvo la supervivencia, tragan como una boa constrictor y ya, si eso, pues eso: a potar lo que a tu cuerpo le sienta mal.
Todos los mecanismos de vaciado están expuestos a un sobrecalentamiento.
Llevo, mira por dónde, ahora en septiembre, ya casi 11 años con este, mi diario, que es el blog.
Hay un error de bulto muy new age, y es pensar que la consciencia es solamente guay.
Ya sabes, algo así:
😍
Para mí depende del sensor kósmico que a cada uno le ha tocado, así como de su biografía.
Sí hay autoridad externa a la hora de vomitar, y depende de cada mecanismo de metabolización experiencial, es decir, de tu cuerpo y de las putadas vividas.
El motor emocional lo «dramaqueenea».
Pero la esencia del G habla de un pesimismo como filosofía.
Como
filosofía
de
vida.
© Alf Gauna, 2026