Se avecina la “Mutación del Plexo Solar”.
La transición de 2027 no solo alterará la biología; también desmantelará la estructura social del “macho alfa” estratégico para dar paso a una nueva fauna de seres definidos por la reconfiguración de sus circuitos energéticos.
Ra se centró principalmente en la mecánica de superficie, pero estos cambios también describen el colapso del género como estructura reproductiva para dar paso a identidades definidas por la forma de procesar la mutación del nuevo centro de conciencia: el plexo solar, el “espíritu”.
Desde mi propia perspectiva, además, se abre y consolida la posibilidad de una gestión cognitiva para unos pocos: ese 2 % del 2 % del que Bob hablaba con frecuencia.
Describamos esa nueva fauna de seres y sus formas de vinculación.
1. Los Autivos (Raves): conciencia de grupo
Representan la nueva especie que sucederá al Homo sapiens in transitus. Su característica más radical será la ausencia de un “ser” individual.
El vínculo: se conectarán instantáneamente a través de sus auras mediante el Circuito Autivo. No necesitarán lenguaje hablado ni contacto físico para procesar información compartida. Un pensamiento dejará de completarse en un solo individuo y solo alcanzará su totalidad entre varios, al menos tres.
Naturaleza: serán profundamente antisociales según los estándares humanos actuales, pues no mostrarán interés por los modelos relacionales heredados.
Biología: tendrán una alimentación predominantemente líquida y una frecuencia emocional plana, sin las subidas y bajadas de la actual ola emocional.
2. Los Binarios: potenciación por parejas
Surgen de una mutación en las vías de Integración, donde la puerta 28 impulsa al individuo a buscar al otro para desplegar plenamente su potencial.
El vínculo: su vida girará en torno a la vinculación en pareja, aunque de una forma completamente indiferente al género.
Propósito: se unirán para potenciarse mutuamente hasta alcanzar la excelencia mediante una competitividad consciente (canales 28/38 y 51/25). La combinación de géneros será irrelevante, pues el deseo sexual reproductivo habrá dejado de ser el motor de la relación.
3. Los Solitarios: el “Lobo Estepario”
Representan el nuevo Circuito Individual, desprovisto de su antiguo motor mutante y estratégico.
El vínculo: simplemente no habrá vínculo estable. Son seres diseñados para la soledad y para minimizar la interacción con las auras de los demás.
Naturaleza: encarnarán la expresión artística y musical del futuro. No sentirán la presión de contribuir a la tribu ni de sostener una familia, viviendo como auténticos “eunucos genéticos”.
4. Los Colectivos: fatalistas y nihilistas
El ser humano actual —el Homo sapiens de nueve centros— que no mute directamente experimentará la ruptura de los circuitos lógicos y abstractos.
Lógicos (fatalistas): serán seres fríos y desapasionados que dejarán de proyectarse hacia el futuro debido a la ruptura entre las puertas 4 y 63. Se limitarán a repetir los patrones que funcionan, instalados en una especie de paz fatalista.
Abstractos (nihilistas): vivirán inmersos en un estado de caos y confusión, impulsados por la necesidad más que por el deseo. Su proceso tenderá a ser más destructivo y salvaje al soportar un nivel de presión mental inédito.
La transformación general de los vínculos
Más allá de estas tipologías, la mutación introduce una serie de cambios generales en la forma de relacionarnos.
Muerte del deseo sexual reproductivo. El camino humano del deseo llega a su fin. La sexualidad deja de ser el principal motor del vínculo para dar paso a una intimidad desligada del género.
Fin de los pactos sociales. La ruptura del canal 37/40 transforma la comunidad. Ya no nos reuniremos bajo el principio de “yo te doy si tú me das”. Los antiguos pactos entre proveedor y nutridora perderán su función.
Ruptura con la animalidad. Al romperse el canal 19/49, los seres humanos se liberarán de la necesidad territorial, de la necesidad de “Dios” y del miedo animal a la supervivencia. Dejaremos de comportarnos como “monos asesinos”.
Homeostasis planetaria. Al desaparecer la ola emocional motora, el planeta tenderá hacia un estado mucho más apacible y estable, donde la violencia física será cada vez más excepcional.
Epílogo
En conjunto, esta nueva fauna representa la transición hacia un mundo en el que la identidad dejará de estar definida principalmente por la biología para configurarse según la arquitectura de los circuitos: ser un nodo de conciencia grupal, una pareja potenciadora, un artista solitario o un repetidor fatalista.
Me parece especialmente interesante incorporar a esta fauna una nueva dimensión: la cognición. Intuyo que pronto haré ese ejercicio.
Veremos qué aparece.
© Alf Gauna, 2026