YO EMOCIONAL: LA REVOLUCIÓN DEL 27

Ayer me cepillé el Tipo.

Hoy, la Autoridad.

Entiéndeme, no te confundas: esto no es si tengo razón o no, si está bien o está mal. Simplemente tuvo su función y ahora se acaba.

Seguirá funcionando para los que vivan en la superficie.

No para los que vivan debajo de ella.

Aquellos a los que ya realmente los tránsitos no les afectan tanto, salvo para saber qué día va a haber hoy.

Sí, aquellos que ya no miramos el eclipse en plan zombiland.

Sí, cuando los tránsitos no mandan en nuestra cognición, ya sabes, a nivel tonal.

Esa emoción de superficie como motor, dice el Ra que se amortiguará.

Veremos. Por ahora no parece.

Lo que está claro es que la emoción ha rulado y rulará siempre todo el proceso cognitivo, ya sea como motor hasta el 27, ya sea como cognición post-27.

La propia dualidad de emocionales o no emocionales es otro artificio contable del business.

La emoción rula el mundo, pues es la rotación encarnada: la atracción y la repulsión física hechas química en forma de dolor o placer.

Esto a todos nos afecta.

Sí, todos somos emocionales. Solo cambia el concepto de tiempo de metabolización de nuestro cuerpo.

Ya sabes, el presente del bazo solitario, al que dirán mamífero, que nunca está claro.

La cognición tonal lleva implícito ese tiempo: ese presente del olfato y el gusto; ese campo cuántico sin tiempo del 5 y el 6; ese puente en el filo de la navaja de la visión externa y la visión interna, que sigue habitando el tiempo del ayer, del hoy y del mañana de la mente.

Lo lleva implícito trascendiéndolo.

Los tonos, al final, «espectran» el tiempo de lo que acontece en frecuencias, eso que gusta tanto a los new age.

No me gusta eso de los centros de conciencia del Diseño Humano. Realmente, son centros de cognición.

Imagina: quita toda la parafernalia de superficie y quédate con el 1-2, 3-4 y 5-6.

Verás que la carne y la química se diluyen, la estrategia del iniciar se soslaya y acontece la física de la receptividad.

La física protocognitiva se hizo química estratégica para que emerja una nueva física receptiva cognitiva.

El sueño de tu autoridad orgánica bioquímica se convierte en una oscilación de neutrinos.

Allí ya no hay yo.

Y si no hay yo, nadie obedece.

Simplemente, sucede.

Si quieres, acontece.

© Alf Gauna, 2026

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