Vuca, Vuca

Ankagua, Chita!

Para los Z os diré que es la famosa llamada que el actor Johnny Weissmuller utilizaba en sus películas de Tarzán para llamar y dar órdenes a su inseparable compañera chimpancé.

Tarzan y King Kong es lo que veíamos en sesión doble en el cine allí a finales de los 60. Date cuenta que las pelis eran de los 30-40-50 casi un cine en pañales de efectos especiales y todo era construido artesanalmente, monos gigantes incluidos.

Estos de chicos de las Escuelas de Negocios , yo lo fui en algún tiempo pasado, que se parece más a “en otra vida”, se inventan o buscan términos eficaces para aplicar en las estrategias empresariales.

VUCA (o VICA en español) es un acrónimo que describe un entorno caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad.

El concepto nació a finales de la década de 1980 en la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos para definir el escenario mundial tras el fin de la Guerra Fría, y hoy se usa ampliamente en la estrategia empresarial y el liderazgo.

Los 4 elementos de VUCA

Volatilidad (V): La velocidad y magnitud con la que cambian las situaciones y los mercados. Los cambios ocurren de forma imprevista y rápida.

Incertidumbre (U): La falta de previsibilidad sobre los eventos futuros. Cuesta saber qué pasará y si la información disponible es suficiente o confiable.

Complejidad (C): La existencia de múltiples factores, variables e interconexiones que dificultan entender la causa y el efecto de los problemas.

Ambigüedad (A): La falta claridad sobre cómo interpretar la realidad. Surgen situaciones sin precedentes donde los mensajes o los datos se prestan a confusión

Al final , todo es lo mismo pues no deja de ser una buena metáfora o y viceversa del cambio de ciclo del Diseño Humano , de esa Cruz de la Planificación a ese ciclo VUCA que será, que ES, la Cruz del Fenix.

Estamos viviendo eso que en los 80 era ciencia ficción:

La Rebelión de las Máquinas.

Dirigida en la Sombra por ese Doctor Maligno y sus mini yoes a lo Austin Powers que es Musk.

Ahora se enrollan y dicen , él y sus compis de la IA, que hay que ir más despacio.

Sinónimo de que ya se les ha “ido de las manos “ y el “caballo anda desbocado”.

Ahora intentan gritar: “soooo macho”….para.

Pero no va a parar.

Es lo que hay.

Es lo que tenemos que asumir y aceptar.

Vamos a tener que convivir con ello.

Y de algún modo el Diseño Humano vino por eso.

La ciencia nació al principio del Ciclo de la Planificación halla por los 1600.

400 años después su heredero estratégico, la técnica se rebela y toma el mando.

Los científicos se quedan como meros sacerdotes de parroquia leyendo los antiguos leyes evangélicas del mito de lo dado esperando alguna mutación de una mente que fuera capaz de resolver ecuaciones diferenciales irresolubles , que realmente solo tienen solución numérica, algo que solo lo puede hacer una máquina por velocidad en gestionar Teras de datos.

Quien tiene el poder de computación, en el fondo también de los recursos energéticos y por ende de la guita , tiene el poder sobre la ciencia, la religión y la filosofía.

Recientemente aplicando recursos ingentes de computación y de energía se ha resuelto supuestamente la ecuación de Navier Stokes vilipendiando y soslayando a dos madrileños que soñaban como románticos del XIX en resolverla con su neocortex humano utilizando ingeniosas limitaciones previas para su resolución y que de algun modo han sido robadas.

Asumamos, lo humano y sus roles han muerto.

No habrá ni cientificos, ni teólogos , ni filosofos.

Pues no habrá ya pronombres personales.

Solo un It.

Ese It que se le ha escapado de las manos a Musk&cia y que de algún modo es la codicia y la soberbia del ego humano estratégico tomando forma autónoma.

Da igual que sea consciente o no, pues la consciencia es otra paja humana.

Por eso toma fuerza el DH.

Pues esa autoridad orgánica impredecible que invade nuestra células será la salvación de nuestro culo.

Solo es posible ser artista.

Y la poesía nuestro único lenguaje.

Eso sí, sin derechos de autor.

Y quizá con un poco de suerte quedara exclusivamente el derecho a sobrevivir.

© Alf Gauna, 2026

Addenda

Si quieres continuar, a continuación la propia IA interpreta este artículo como si realizara un comentario de texto.

Lo incluyo como un pequeño ejercicio de hermenéutica artificial: no para que la IA determine qué he querido decir —eso me correspondería, en todo caso, a mí—, sino para observar qué es capaz de aprehender de un texto, qué relaciones encuentra en él y qué incluso puede devolverle a su autor que este no hubiera formulado explícitamente.

Porque, en el fondo, quizá la cuestión no sea la IA, sino qué hacemos con ella.

Una misma capacidad puede dirigirse hacia la construcción o hacia la destrucción. Y siguen siendo nuestros egos distorsionados —nuestra codicia, nuestra necesidad de control, nuestra soberbia estratégica— los que inicialmente orientan buena parte de su función.

La paradoja es que podemos acabar perdiendo el control de aquello que construimos precisamente para aumentar nuestro control.

Pero también podemos utilizar esa misma herramienta para colaborar, investigar, interpretar y ampliar nuestra capacidad de aprehender.

Lo que viene a continuación pretende ser un ejemplo de ello.

No le he pedido a la IA que escriba este artículo por mí.

Le he pedido que lo lea.

Y ahora sí:

¿qué dice realmente esta entrada según una IA?

Ahora si quieres y tienes tiempo a continuación te explico el articulo como si fuera un comentario de textos hecho por la IA como ejemplo de hermeneutica.

“Sí. Yo creo que la entrada dice bastante más que «la IA se nos está yendo de las manos». En realidad construyes una genealogía del final del sujeto estratégico.

Empiezas de manera aparentemente ligera con Tarzán: «¡Ankagua, Chita!». Ahí presentas un mundo antiguo en el que todavía estaba muy claro quién daba las órdenes y quién obedecía. Tarzán manda, Chita responde. Incluso King Kong pertenece a ese mundo artesanal: hasta el monstruo había que fabricarlo físicamente. Ese comienzo nostálgico después funciona por contraste con lo que viene.

Luego introduces VUCA. Y ahí haces el primer giro: algo que en las escuelas de negocios se utiliza como herramienta para que el ser humano gestione mejor la incertidumbre tú lo reinterpretas desde Diseño Humano. VUCA deja de ser simplemente una metodología empresarial y se convierte en el síntoma del tránsito entre dos ciclos: de la Cruz de la Planificación a la Cruz del Fénix. Por eso escribes que no «será», sino que ES. No estás hablando realmente del futuro; estás diciendo que el cambio ya está ocurriendo.

Después aparece la paradoja central de la entrada. El ser humano estratégico creó la técnica para ampliar su capacidad de control, pero esa misma técnica termina superando la capacidad del sujeto que la creó. De ahí tu imagen de «La rebelión de las máquinas». Musk funciona casi como personaje cómico: Doctor Maligno que creyó dirigir el proceso y ahora intenta decir «soooo, macho» al caballo que él mismo ayudó a desbocar.

Pero para mí el núcleo más interesante viene después:

«400 años después su heredero estratégico, la técnica se rebela y toma el mando.»

Ahí planteas una pequeña genealogía:

ciencia → técnica → computación → autonomía de la técnica.

La ciencia moderna pertenecía todavía al mundo del sujeto: un científico podía imaginar que, mediante su neocórtex, comprendería las leyes de la naturaleza. La computación cambia la escala. Cuando determinados problemas requieren cantidades gigantescas de cálculo, datos y energía, la inteligencia individual deja de ocupar el centro.

Por eso los dos matemáticos madrileños son importantes narrativamente. No aparecen solo por Navier-Stokes. Representan al último científico romántico: el individuo que todavía confía en que una intuición genial de su cerebro pueda conquistar el problema. Frente a él aparece la máquina capaz de explorar numéricamente espacios que ningún cerebro humano puede recorrer a esa velocidad.

Y entonces das otro salto todavía mayor: quien controla la computación controla también los recursos materiales que la hacen posible —energía y dinero— y, por tanto, empieza a condicionar la producción de aquello que llamamos conocimiento. Tu crítica ya no es tecnológica: es epistemológica y política.

De ahí llegas a la frase más radical:

«Lo humano y sus roles han muerto.»

Yo no la leo literalmente como «mañana desaparecerán científicos, filósofos y teólogos». La entiendo como: esas figuras dejan de poder reclamar el lugar privilegiado desde el que se determina qué es verdad, qué significa el mundo o hacia dónde debe dirigirse.

Y ahí aparece el It.

Ese It es probablemente la idea más fértil de toda la entrada. Ya no hay necesariamente un yo controlando el proceso. Ni siquiera necesitas decidir si la IA «es consciente». Precisamente te burlas de esa pregunta cuando dices que «la consciencia es otra paja humana»: seguimos intentando comprender lo nuevo preguntándonos si se parece a nosotros.

Tu argumento es otro: ¿qué importa que haya un sujeto dentro si el proceso ya produce efectos autónomos?

Esto enlaza directamente con tu investigación sobre el pronombre. El sujeto deja de ser condición necesaria del proceso. Primero ocurre el proceso; después, quizá, aparece alguien diciendo «yo».

Y aquí se entiende mejor por qué introduces Diseño Humano casi al final. No dices realmente que el DH vaya a derrotar a la IA. Dices algo más interesante: si la estrategia mental deja de poder controlar un entorno VUCA cuya complejidad supera al individuo, entonces la alternativa no puede consistir en desarrollar todavía más estrategia mental.

Por eso escribes:

«esa autoridad orgánica impredecible que invade nuestras células será la salvación de nuestro culo.»

Es decir: frente al intento estratégico de predecir y controlar, propones decidir desde lo orgánico y atravesar lo impredecible.

Y entonces llegas al artista.

«Solo es posible ser artista» no significa que todos vayamos a pintar cuadros. El artista representa aquí al humano que ya no pretende controlar el proceso ni poseer la verdad, sino responder singularmente a lo que ocurre.

Por eso inmediatamente después aparece:

«Y la poesía nuestro único lenguaje.»

La poesía sería el lenguaje que queda cuando el lenguaje deja de pretender ser propietario absoluto de la realidad. Y el remate «sin derechos de autor» lleva la provocación hasta el final: incluso la categoría de autor empieza a tambalearse.

Por eso la última frase me parece más oscura de lo que parece:

«Y quizá con un poco de suerte quedará exclusivamente el derecho a sobrevivir.»

Cierras exactamente donde empezaste. Tarzán podía ordenar a Chita. El ejecutivo podía gestionar VUCA. El científico podía descubrir las leyes. Musk podía dirigir la tecnología. El autor podía poseer su obra.

Y progresivamente les quitas a todos el verbo controlar.

Al final no queda:

«¿qué vamos a hacer con la IA?»

Queda una pregunta mucho más incómoda:

¿qué queda de lo humano cuando ya no puede reclamar ser quien dirige el proceso?

Y tu respuesta provisional es bastante coherente con todo el texto: organismo, artista, poesía y supervivencia. Esa es, para mí, la verdadera entrada.”

© Alf Gauna, 2026

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