Miiii Cueeevaaa!!!

Sí, como cuando ET miraba al cielo y señalaba, vamos a decir, Andrómeda.

Mi Enterprise… No, mejor: mi Halcón Milenario es mi cueva.

Aguanto poco en la marabunta de la city.

Hago como una razia.

Para los que no sepan lo que es, son incursiones en tierra hostil para conseguir lo que se necesita.

Viene de la época en que los moros dominaban la península y hacían incursiones en los reinos cristianos para sus tropelías.

Vamos, como lo de Ceuta.

Dicho esto, un líder de segundo grado debería adaptarse a las circunstancias. Es peligroso estar en manos de líderes magentas escondidos en ideologías verdes, pues los azules se cabrean y los naranjas sacan pasta.

La metáfora queda ahí; quizá la IA te la explique.

Hecho el paréntesis político, sigo con mi cueva.

Cuando me subo en el metro o en cualquier medio de transporte público, me siento como Daryl o Michonne con su katana, los chicos de The Walking Dead, en busca de provisiones para la supervivencia de Alexandria.

Sí, aguanto poco y cada vez me dreno más.

Por eso, cuando vuelvo y entro en mi cueva:

«La paz reina en mis células.»

Ya hace muchos años, antes de conocer el Diseño Humano, salía corriendo en cuanto podía a meterme en mi coche para desintoxicarme de auras. Incluso, en el trabajo, diez minutitos en el baño eran sagrados para no matar a nadie.

Esta fue una de las claves que me convencieron de la validez del DH. Sí, junto a la transferencia de la necesidad al miedo.

Para los que encontramos esto más maduritos, el DH ponía palabras a comportamientos frikis que no sabías justificar.

Sí, al final esto no consiste en nada mental, aunque te líen ellos mismos con sus dogmas y mantras mentales, sino simplemente en un conjunto de epifanías que te van llegando según avanzas en tu vida.

No se aprende: toma cuerpo. Y hasta que no llega ese momento en que sucede ese embodiment, todo lo demás son pajillas mentales.

La espera, más que para responder o para ver si te invitan, es para que mente y cuerpo se sincronicen en ese delay inconsciente-consciente.

El tiempo es la trampa, pues el cuerpo vive el ahora y la mente, en un cóctel molotov de ayeres, ahoras y mañanas.

Pues mira por dónde, eso de la estrategia y la autoridad no es más que ser conscientes de los delays de respuesta.

La estrategia no es esperar para responder; es darse cuenta de que la espera no existe, que simplemente es seguir con el sueño de tu vida hasta que mente y cuerpo se sincronizan en forma de falsas epifanías mentales. Sí, cuando el neocórtex awareness.

La autoridad es aceptar que lo neocortical va con retraso respecto a la data orgánica y que a unos les llega más rápido que a otros, pues es un mixing de transmisión bioquímica y neural.

Sí, mixing puramente emocional, más o menos ágil según configuraciones, pero emocional.

Hoy domingo, el de «santificarás las fiestas», habito en la paz de mi cueva rezando aquello de:

«Virgencita, que me quede como estoy…»

Amén.

Jesús.

Nirvana.

Y, why not,

Samsara.

© Alf Gauna, 2026

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