La Milonga del Nosotros

Os juro que lo intento, pero nada, lo del nosotros me parece una boludez.

No soy capaz.

Lo siento.

Mi cuerpo me dice que el otro no existe, que es un sueño.

Que la única objetividad que existe es mi cuerpo apercibiendo cognitivamente.

Sí, hay como unos fantasmas a mi alrededor que intentan decirme que lo que veo es subjetivo.

Y que me una a todos esos entes imaginarios para construir por consenso mental la perspectiva común de lo que hay ahí fuera.

A mi me suena a Expediente X, donde Mulder y Scully luchan por esclarecer esa verdad, ni absoluta ni relativa.

No sé, hace unos años oí una voz corporal que venía del fondo de la tierra que decía que para qué exista un nosotros tenía que haber una mutación. 

Sí, dijo que nacerían unos seres que serían capaces de sentir a la vez con otros de su especie, sin necesidad de soñar que estaban separados o de utilizar un artilugio, que en épocas arcaicas denominaban mentes para compartir lo que sentían con unas cosas raras llamadas palabras.

Sí, esas voces de mi alrededor me llaman loco, algunas hasta intentaban hacerme creer en un sueño evolutivo por etapas, mareándome con esa milonga de colores del paso del yo a un supuesto nosotros, y viceversa, con el fin de embarcarte en una especie de locura imaginaria donde en grupo esos fantasmas lograban salvar un mundo que no existe.

Yo les sigo el rollo, aunque peque de esquizofrénico, y les digo que he evolucionado tanto que estoy en un mundo-posturquesa, aislado en una isla de corales donde mi cuerpo, desnudo, apercibe las ondas electromagnéticas y gravitacionales del kosmos. Donde capto mis neutrinos sin que transfieran ni al mundo de los fantasmas, ni al de los entes diabólicos o angelicales, ni al de los ET, ni al de los elfos o las hadas. Un mundo donde muere la antropomorfización porque muta a un mar de resonancias o disonancias. Donde re-transmito libremente al infinito un eco sonoro eterno que construye holofractográficamente lo siguiente, sin saber bien que significa eso.

Sí, un post-mundo2027 donde las voces de la mente dejarán de hablar del pasado o del futuro, donde el cuerpo dejará de vivir el presente. Ese momento en el que realmente nacerá el segundo habitante de este mundo y que por desgracia o por suerte mi cuerpo no podrá conectarse con él para sentir sin individualidad.

Sólo me queda aceptar la soledad de mi objetividad kósmica para seguir apercibiendo hasta que la luz de la vida se apague y se funda en los gritos del silencio de la eterna noche de Brahma.

Alli, donde sólo quedará, un Yo como Leyenda.

©Alf Gauna, 2020

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